El proceso electoral ya está en marcha, pero el Instituto todavía no termina de definir cómo funcionará el nuevo sistema donde partidos y candidaturas deberán reportar ingresos y gastos.
El proceso electoral de 2027 ya comenzó, tiene calendario y hasta fechas para entregar cuentas. Lo que todavía no está completamente listo es la herramienta para llevarlas.
El INE deberá fiscalizar precampañas y campañas de una elección gigantesca, mientras prepara la transición hacia un nuevo Sistema de Contabilidad en Línea cuya operación todavía genera dudas internas.
La advertencia provino de Carla Humphrey, integrante de la Comisión de Fiscalización, quien considera riesgoso haber iniciado el proceso sin claridad suficiente sobre cómo funcionará esa herramienta.
La preocupación no consiste solamente en saber cuándo estará disponible. También falta precisar cómo convivirá con el Sistema Integral de Fiscalización que actualmente utilizan partidos, aspirantes y candidaturas.
Ese sistema permite registrar ingresos y gastos, incorporar documentos comprobatorios, distribuir determinados gastos y presentar los informes que posteriormente revisa la Unidad Técnica de Fiscalización del Instituto.
El nuevo modelo pretende modernizar esa infraestructura, pero aparece justo cuando comienza una elección cuyo tamaño convertirá cualquier falla tecnológica en un problema bastante más grande que una pantalla congelada.
En 2027 estarán en disputa 20 mil 109 cargos. La cifra incluye 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas, mil 98 diputaciones locales y 18 mil 494 cargos municipales.
Para efectos de fiscalización el universo será todavía mayor, porque antes de conocer las candidaturas definitivas existirán aspirantes y precandidaturas cuyas operaciones también deberán quedar registradas y revisadas.
La precampaña federal está prevista para comenzar el 4 de enero. Es decir, el margen para definir herramientas, probarlas, capacitar usuarios y establecer mecanismos de contingencia ya comenzó a reducirse.
El Consejo General aprobó esta semana los plazos que utilizará para revisar ingresos y gastos durante apoyo ciudadano, precampañas y campañas del proceso federal y los comicios locales concurrentes.
Las obligaciones incluyen registrar operaciones y entregar informes dentro de periodos específicos. Dependiendo de la duración de una campaña, podrán presentarse uno, dos o hasta tres informes.
Humphrey propuso que las áreas técnicas presentaran un cronograma integral antes de poner en funcionamiento el nuevo sistema. La propuesta no consiguió mayoría: fue rechazada por seis votos contra cuatro.
Ese calendario habría establecido fechas para autorización, pruebas, simulacros, capacitación, transición entre plataformas y protocolos de contingencia cuando alguna herramienta tecnológica dejara de funcionar correctamente.
El acuerdo aprobado sí reconoce que podrán coexistir el Sistema Integral de Fiscalización y el nuevo Sistema de Contabilidad en Línea durante determinadas etapas del proceso electoral.
Este último comenzará a operar después de superar las pruebas correspondientes y recibir la autorización necesaria. Precisamente ahí permanece una parte de las interrogantes planteadas dentro del Consejo General.
Los partidos necesitan saber en qué plataforma deberán registrar cada obligación, desde qué momento, cómo funcionará la transición y quién responderá cuando un problema tecnológico impida cumplir algún plazo.
No es una preocupación completamente informática.
La fiscalización sirve para reconstruir de dónde salió el dinero utilizado por partidos y candidaturas, cuánto recibieron, en qué lo gastaron y si respetaron las reglas establecidas.
También permite detectar aportaciones prohibidas, gastos no reportados y posibles rebases de topes, irregularidades capaces de producir sanciones y, bajo determinados supuestos legales, consecuencias electorales mayores.
A ello se agrega otro problema señalado por Humphrey: la fiscalización necesita información que no depende exclusivamente del INE, incluida aquella proveniente de bancos y autoridades financieras federales.
El Instituto tiene todavía meses para completar la transición tecnológica antes de que las campañas alcancen su mayor intensidad. El nuevo sistema no está condenado a fallar simplemente porque hoy siga preparándose.
Pero el calendario electoral ya comenzó a correr.
México llegará a 2027 con miles de candidaturas obligadas a explicar prácticamente cada peso utilizado para conseguir un voto.
El INE ya puso fecha para recibir esas cuentas.
Ahora necesita terminar la caja registradora.
