Christa Pike recuperó la conciencia seis días después de sobrevivir a su ejecución. Tennessee enfrenta ahora una pregunta inédita: qué hacer con alguien que sobrevivió.
Christa Pike volvió a hablar. Seis días después de que Tennessee intentara ejecutarla mediante inyección letal, sus abogados confirmaron que recuperó la conciencia en el hospital.
El dato cambia por completo la historia. El Estado trató de matarla, médicos lograron mantenerla viva y ahora la justicia deberá decidir qué significa sobrevivir.
Sus abogados dijeron este martes que Pike está consciente, puede hablar y continúa recibiendo cuidados críticos, aunque advirtieron que su pronóstico sigue siendo todavía incierto.
Pike permanece además esposada y encadenada a la cama hospitalaria, pese a las graves lesiones sufridas en ambos brazos durante todo aquel procedimiento fallido.
El 30 de septiembre, Tennessee le administró dos dosis de pentobarbital en Riverbend Maximum Security Institution, pero Pike continuó respirando y debió ser hospitalizada de emergencia.
Durante días permaneció inconsciente y conectada a un ventilador, mientras sus representantes advertían que las quemaduras, inflamación y ampollas evidenciaban daños severos por las inyecciones.
El gobernador Bill Lee suspendió las ejecuciones pendientes y ordenó una revisión independiente del protocolo, mientras el comisionado penitenciario Frank Strada presentó posteriormente su renuncia.
Sobrevivir también cambia la sentencia
El caso ya no trata solamente de una ejecución fallida. Ahora plantea si Tennessee puede volver a intentar matar legalmente a alguien que ya sobrevivió.
La sentencia de muerte contra Pike continúa vigente, pero una nueva ejecución abriría preguntas constitucionales inéditas sobre castigo cruel, doble intento y competencia médica futura.
Sus abogados sostienen que lo ocurrido constituye un castigo inconstitucional y han pedido preservar toda la evidencia relacionada con el procedimiento para futuros litigios judiciales.
Hasta ahora, Tennessee no ha anunciado si buscará una nueva fecha de ejecución, mientras la investigación ordenada por Lee deberá esclarecer exactamente qué salió mal.
Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer en 1995, crimen cometido cuando tenía 18 años y por el cual recibió posteriormente pena capital.
Antes del intento, sus defensores habían advertido dificultades para establecer accesos intravenosos debido a condiciones médicas previas, advertencias que ahora forman parte central del expediente.
También habían solicitado clemencia al gobernador, quien la rechazó. Pike habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee durante más de dos siglos completos.
El Estado consiguió una testigo
Su recuperación introduce una paradoja brutal: el Estado cumplió casi todo su protocolo de muerte, pero el desenlace depende ahora de médicos dedicados a impedirla.
Durante seis días, Tennessee tuvo una condenada que había recibido las sustancias destinadas a matarla y seguía viva. Desde este martes, además, ella puede contarlo.
Eso convierte la siguiente decisión en algo más difícil que programar otra fecha: determinar si una pena de muerte puede sobrevivir jurídicamente a su propio fracaso.
