El Tribunal Superior Electoral confirmó por unanimidad una orden que prohíbe diferencias injustificadas de alcance, búsqueda, recomendaciones e inteligencia artificial entre ambos candidatos presidenciales.
La campaña brasileña acaba de colocar a Meta bajo vigilancia judicial: Instagram, Facebook y WhatsApp deberán aplicar las mismas reglas a Lula y Flávio Bolsonaro.
El Tribunal Superior Electoral confirmó este viernes, por unanimidad, una decisión del ministro Marco Aurélio Bellizze dictada inicialmente un día antes contra la tecnológica estadounidense.
La resolución llega después de que la campaña de Lula denunciara restricciones en Instagram y diferencias en Meta AI que, según sus abogados, beneficiaban a Bolsonaro.
Meta niega cualquier favoritismo político y sostiene que los episodios fueron fallas técnicas aisladas, pero la justicia electoral decidió establecer reglas preventivas antes del balotaje.
El algoritmo también entró en campaña
La orden impide reducir injustificadamente el alcance de publicaciones, excluir recomendaciones, limitar búsquedas o retirar contenidos de manera capaz de producir ventajas entre candidaturas presidenciales.
También obliga a Meta AI a aplicar criterios idénticos cuando reciba solicitudes relacionadas con Lula o Flávio Bolsonaro durante estos últimos días electorales brasileños.
Bellizze explicó por qué decidió intervenir antes de comprobar completamente las acusaciones: “Una eventual falla en ese intervalo no podrá repararse después de la elección”.
El magistrado aclaró también un punto importante: hasta ahora no existen pruebas suficientes para afirmar que Meta haya diseñado deliberadamente sus sistemas para favorecer políticamente alguien.
“No hay elementos que permitan afirmar que esa falla haya derivado de un criterio deliberado”, escribió Bellizze al analizar inicialmente el comportamiento de Meta AI.
Lula denunció que su campaña desaparecía
La campaña presidencial aseguró que el 9 de octubre perdió durante casi veinticuatro horas una herramienta habitual para pagar y ampliar el alcance de publicaciones en Instagram.
Sus abogados calculan que aproximadamente 1.3 millones de personas dejaron de recibir aquellos anuncios mientras otras formas menos utilizadas de publicidad continuaron funcionando dentro de Instagram.
Mensajes internos obtenidos posteriormente por Folha de S.Paulo mostraron que trabajadores de Meta sabían que la cuenta de Lula aparecía limitada frente a la rival.
El mismo reporte encontró recomendaciones automáticas del perfil de Flávio Bolsonaro en Instagram y de su canal de WhatsApp, prácticas restringidas durante la campaña electoral.
Otra diferencia apareció en Meta AI: ciertas instrucciones relacionadas con “Vote Lula” eran rechazadas, mientras solicitudes comparables utilizando Flávio podían producir imágenes electorales automáticamente.
Meta dice que fueron errores, no política
La empresa respondió públicamente este viernes con una defensa extensa: “Meta no toma partido en esta ni en ninguna otra elección”, afirmó en un comunicado.
Según la compañía, la cuenta publicitaria de Lula fue desactivada accidentalmente durante poco más de una hora debido a un sistema mundial destinado a combatir fraudes.
Sobre Meta AI, reconoció una falla técnica específica que permitía algunas combinaciones con nombres y números electorales, pero afirmó haber corregido rápidamente aquella brecha.
Meta asegura que sus reglas “se aplican igualmente a todos” y sostiene que ninguno de los incidentes demuestra manipulación deliberada del alcance o distribución política.
Medio millón de reales diarios
La discusión dejó de ser únicamente técnica cuando el TSE estableció una multa diaria de 500 mil reales, aproximadamente 98 mil dólares, por incumplir sus instrucciones.
La corte también prohibió publicidad electoral dirigida a brasileños cuando sea financiada o administrada desde cuentas extranjeras, otra preocupación creciente durante esta contienda presidencial.
La resolución no declara culpable a Meta de haber manipulado anteriormente la campaña. Para determinar responsabilidades sobre episodios pasados serían necesarios análisis judiciales adicionales específicos.
Pero sí establece algo políticamente importante: durante la recta final, una plataforma privada no podrá ofrecer condiciones diferentes capaces de alterar artificialmente la competencia electoral.
Brasil lleva años discutiendo cuánto poder deben tener las grandes tecnológicas. Ahora esa pregunta llegó directamente al lugar más sensible posible: una urna presidencial.
