Sheinbaum anunció que la antigua residencia del poderoso jefe policiaco será una universidad y una preparatoria públicas. La transformación costará 150 millones de pesos y ofrecerá seis mil lugares.
La mansión donde Arturo El Negro Durazo presumía su poder, rodeado de lujos y privilegios, tendrá un destino inesperado: convertirse en una universidad pública.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este viernes 16 de octubre que la antigua residencia del exjefe policiaco albergará una sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos.
El proyecto también incluye una preparatoria pública y contempla una inversión de 150 millones de pesos para transformar las instalaciones, ubicadas en la alcaldía Tlalpan.
La propiedad, conocida como Casa Tlalpan, ocupa más de seis hectáreas y conserva espacios que recuerdan los excesos de uno de los personajes más controvertidos del poder mexicano.
De la discoteca privada al salón de clases
La residencia tenía prácticamente de todo: casino, discoteca, helipuerto, caballerizas, plaza de toros, galgódromo, alberca, campo de tiro y hasta dos lagos artificiales.
Eran instalaciones construidas para el disfrute de un poderoso funcionario que dirigió la policía capitalina durante el sexenio de José López Portillo.
Ahora, los espacios deberán adaptarse para recibir estudiantes, profesores y actividades académicas, en una transformación que también exige recuperar infraestructura y adecuarla a nuevas necesidades.
“De un monumento a la corrupción a una escuela para los habitantes de Tlalpan”, expresó Sheinbaum durante la presentación del proyecto en Palacio Nacional.
La mandataria sostuvo que el inmueble finalmente quedará al servicio de la población, después de permanecer asociado durante décadas con los privilegios del antiguo régimen.
Seis mil estudiantes ocuparán la propiedad
La nueva Unidad Académica Tlalpan de la Universidad Rosario Castellanos tendrá capacidad para cuatro mil 800 estudiantes y comenzará actividades en marzo de 2027.
Su oferta inicial incluirá cinco licenciaturas: Psicología, Derecho y Criminología, Administración y Comercio, Turismo, así como Economía y Desarrollo Sostenible.
La rectora Alma Herrera Márquez informó que ya existen tres mil 67 personas registradas para ingresar al plantel, cuya convocatoria comenzó meses antes del anuncio.
En el mismo predio funcionará un Bachillerato Nacional especializado en cultura y artes, con capacidad para mil 200 estudiantes y al menos veinte aulas.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, explicó que la nueva preparatoria se construirá en el espacio donde anteriormente funcionaba el galgódromo de Durazo.
La inversión prevista para ese bachillerato ronda los cien millones de pesos, dentro del presupuesto conjunto de 150 millones anunciado para transformar el complejo.
El Negro Durazo y la arquitectura del exceso
Arturo Durazo Moreno fue jefe de la Policía y Tránsito del Distrito Federal durante el gobierno de José López Portillo, entre 1976 y 1982.
Su nombre quedó asociado con escándalos de corrupción, enriquecimiento ilícito y abusos policiales que marcaron una época particularmente controvertida de la historia política mexicana.
La opulencia de sus propiedades quedó retratada en el libro Lo negro del Negro Durazo, publicado por José González González, quien había trabajado bajo sus órdenes.
La mansión de Tlalpan se convirtió en uno de los testimonios materiales de ese poder, mientras otra de sus propiedades, en Zihuatanejo, adquirió fama como El Partenón.
Tras la caída política de Durazo, la propiedad capitalina pasó por procesos legales hasta incorporarse al patrimonio federal y recibir posteriormente usos relacionados con actividades científicas.
La Academia Mexicana de Ciencias ocupó parte del inmueble durante años, pero ahora será trasladada a otra sede para permitir la instalación de los planteles educativos.
La universidad también tendrá que rendir cuentas
Mónica Fernández Balboa, directora del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, defendió la transformación de la residencia como una manera de recuperar bienes públicos.
“Lo que antes fue un símbolo de corrupción, hoy será un pilar para el futuro de nuestras juventudes”, declaró la funcionaria durante el anuncio.
Sin embargo, el cambio de destino también plantea preguntas sobre cuánto costará conservar una propiedad tan extensa y cómo se aprovecharán sus instalaciones originales.
El gobierno deberá realizar adecuaciones, garantizar accesibilidad, resolver necesidades de transporte y ofrecer servicios suficientes para una comunidad escolar de seis mil personas.
La alcaldesa de Tlalpan, Gabriela Osorio, destacó que la nueva sede acercará la educación superior a los habitantes de San Andrés Totoltepec y comunidades vecinas.
La transformación promete darle utilidad social a una propiedad marcada por su pasado, aunque el resultado dependerá de que las obras concluyan y las escuelas funcionen.
Durante décadas, la mansión fue recordada por los lujos de un jefe policiaco. En 2027 podría abrir sus puertas a miles de jóvenes.
El helipuerto, el casino y las caballerizas dejarán de contar la historia de un funcionario poderoso para convertirse en parte del escenario de una universidad.
