Un proyecto de Felipe de la Mata propone invalidar las papeletas que aparezcan sin dobleces. El INE había decidido que cada caso pudiera revisarse antes de determinar si el voto cuenta.
Una boleta electoral puede tener candidato, cruz, firma y todas las características del papel utilizado por el INE. Para Felipe de la Mata todavía puede faltarle algo: arrugas.
El magistrado del Tribunal Electoral propuso invalidar en las elecciones federales de 2027 las llamadas “boletas planchadas”, aquellas que durante un cómputo aparezcan sin marcas de haber sido dobladas.
El asunto parece minúsculo hasta recordar cómo votamos.
Una persona recibe la boleta, entra a la mampara, marca su preferencia, dobla el papel y posteriormente lo introduce por una ranura relativamente estrecha dentro de la urna.
Por eso una papeleta completamente lisa puede despertar una pregunta bastante seria: si nunca fue doblada, ¿realmente pasó por las manos del elector y terminó dentro de la urna?
El INE discutió justamente ese problema el 3 de septiembre al aprobar los lineamientos que utilizará para realizar los cómputos distritales y de circunscripción de las elecciones federales de 2027.
La mayoría decidió que encontrar una boleta sin dobleces no significara automáticamente declararla inválida. El caso tendría que documentarse y analizarse antes de determinar su tratamiento durante el cómputo.
La decisión dividió al Consejo General.
Algunos consejeros argumentaron que las dimensiones de las boletas y las ranuras de las urnas hacen prácticamente imposible introducir una papeleta sin producirle algún doblez.
Otros sostuvieron que el INE no debía crear mediante lineamientos una consecuencia jurídica automática que la legislación electoral no establece expresamente para ese supuesto.
La discusión salió entonces del Instituto.
PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, Somos y Paz presentaron impugnaciones contra la parte de los lineamientos relacionada con las boletas sin marcas de doblez.
Ahora Felipe de la Mata propone que la Sala Superior revoque parcialmente el acuerdo y establezca un criterio mucho más sencillo: una boleta encontrada sin dobleces debe considerarse inválida.
Su razonamiento parte del procedimiento legal de votación. Para convertirse en sufragio computable, la boleta debe ser depositada por el ciudadano dentro de la urna y posteriormente extraída durante el escrutinio.
Si durante un nuevo escrutinio aparece completamente lisa, sostiene el proyecto, no existe certeza suficiente de que haya cumplido ese recorrido y, por tanto, no debería incorporarse al resultado.
La controversia tampoco nació pensando solamente en 2027.
Las autoridades electorales ya encontraron papeletas sin dobleces en procesos anteriores, incluidos los comicios de 2024 y la elección judicial de 2025, lo que llevó al INE a intentar fijar anticipadamente un procedimiento.
Pero todavía no existe una nueva regla.
Lo publicado este jueves es un proyecto de sentencia elaborado por De la Mata. Para convertirse en criterio del Tribunal necesita ser discutido y aprobado por la Sala Superior.
Hasta entonces permanece vigente el acuerdo impugnado del INE.
La disputa parece reducirse a una hoja de papel.
En realidad trata de algo bastante más grande: qué características permiten asegurar que esa hoja estuvo alguna vez en manos de un elector.
En 2027 hasta las arrugas pueden terminar contando.
