SynTact experimenta con sensores e IA para que objetos y superficies reconozcan cómo los tocamos
SynTact experimenta con superficies y objetos capaces de reconocer el contacto humano y responder. Su versión más extraña acaba de aparecer en Austria: una planta con tentáculos robóticos que se mueve cuando alguien la toca.
Primero hicimos inteligentes los teléfonos. Después llegaron los relojes, las bocinas, las televisiones, las lámparas y hasta los refrigeradores.
Ahora alguien quiere que la inteligencia se meta en las cosas que simplemente tocamos.
El experimento se llama SynTact y quizá la manera más sencilla de entenderlo sea olvidar por un momento las pantallas.
No hay que pulsar un icono.
Hay que tocar.
Ricoh y Ars Electronica Futurelab desarrollaron este prototipo combinando tecnologías de sensores y aprendizaje automático para explorar una idea bastante más ambiciosa: que las superficies y los objetos dejen de ser elementos pasivos y puedan reconocer una interacción física y responder a ella.
No solamente detectar que ocurrió un contacto.
También distinguir qué está siendo tocado, cómo está siendo tocado y qué clase de interacción está ocurriendo.
Es una diferencia pequeña en las palabras y enorme en sus posibilidades.
Un interruptor entiende dos cosas: encendido y apagado.
Una superficie sensible podría empezar a entender el gesto.
Una planta que responde
SynTact acaba de mostrarse en el Ars Electronica Festival 2026, celebrado del 9 al 13 de septiembre en Linz, Austria.
Y sus creadores eligieron una demostración bastante menos aburrida que una mesa de oficina.
El visitante atraviesa primero un anillo de plantas vivas que responde con luz a su presencia.
En el centro aparece algo más extraño: una planta a la que se han añadido extensiones robóticas semejantes a tentáculos.
La invitación es tocarla.
Cuando ocurre el contacto, la planta-robot responde mediante movimiento.
El resultado está a medio camino entre instalación artística, experimento tecnológico y encuentro con una criatura que todavía no existe.
Y eso es deliberado.
SynTact forma parte de Future Teams, una colaboración que Ricoh y Ars Electronica Futurelab mantienen desde 2022 para investigar cómo podrían cambiar los espacios de trabajo y las relaciones entre humanos, máquinas y otros seres.
Aquí la pregunta deja de ser solamente cómo nos comunicaremos con las computadoras.
Es qué ocurrirá cuando también las cosas que nos rodean puedan contestarnos.

La mesa podría ser la siguiente
Ricoh plantea aplicaciones futuras en espacios inteligentes, lugares de trabajo y gemelos digitales, aunque conviene mantener los pies en el suelo: SynTact es un prototipo experimental, no un producto que esté a punto de instalarse en una casa.
Todavía no existe la mesa que sabe si la acariciamos, la golpeamos con impaciencia o apoyamos distraídamente una mano sobre ella.
Pero las piezas tecnológicas para imaginarla empiezan a aparecer.
Durante décadas hemos aprendido a comunicarnos con las máquinas utilizando el lenguaje que ellas exigían: teclado, mouse, botones, comandos, menús y pantallas táctiles.
SynTact propone invertir discretamente la relación.
Que la máquina aprenda algo sobre nuestro lenguaje más antiguo.
Tocar.
