Las clases presenciales se suspenderán jueves y viernes en cinco regiones ante el pronóstico de fuertes precipitaciones. Los mismos municipios ya habían cerrado las aulas el viernes pasado.
Puebla decidió no esperar a que el agua llegue para cerrar las escuelas: 173 de sus 217 municipios suspenderán las clases presenciales jueves y viernes.
La Secretaría de Educación Pública estatal anunció este miércoles la medida por recomendación de Protección Civil ante el pronóstico de fuertes precipitaciones en cinco regiones poblanas.
La suspensión abarca las sierras Norte, Nororiental y Negra, además del Valle de Serdán y la Mixteca, donde autoridades mantienen vigilancia especial por las condiciones meteorológicas previstas.
No significa, sin embargo, dos días de vacaciones. Las escuelas deberán continuar actividades a distancia mediante libros de texto, tareas, cuadernillos y materiales correspondientes a cada nivel.
La decisión alcanza desde educación inicial, preescolar, primaria y secundaria hasta los niveles medio superior y superior, según el comunicado difundido este miércoles por la dependencia estatal.
El tamaño de la suspensión resulta poco habitual: los 173 municipios representan casi cuatro de cada cinco de los 217 que integran territorialmente el estado de Puebla.
Y existe otra peculiaridad.
Los mismos 173 municipios ya habían suspendido actividades presenciales el viernes 2 de octubre, también preventivamente, debido al pronóstico de lluvias fuertes, actividad eléctrica y vientos intensos.
Los estudiantes regresaron a sus planteles apenas el lunes 5. Tres días después recibieron la instrucción de volver a estudiar desde casa durante jueves y viernes.
Esta vez, Protección Civil poblana prevé un periodo de precipitaciones que comenzó este miércoles y puede prolongarse hasta el sábado 10, especialmente sobre esas cinco regiones.
El pronóstico contempla lluvias fuertes a muy fuertes, con acumulaciones estimadas entre 30 y 100 milímetros, acompañadas por actividad eléctrica, posible granizo y rachas de viento.
Las autoridades estatales pidieron además evitar cruzar ríos y barrancas, asegurar techos y objetos susceptibles de ser arrastrados y mantenerse pendientes de las comunicaciones oficiales.
La suspensión escolar funciona entonces como una medida preventiva y no como respuesta a una emergencia que ya hubiera obligado a evacuar masivamente los planteles incluidos.
Eso cambia la lógica habitual.
Durante una contingencia meteorológica, cerrar una escuela después de inundaciones, deslaves o daños visibles significa reaccionar frente al riesgo que ya se encuentra en la calle.
Puebla está haciendo lo contrario.
Primero recibió el pronóstico, después identificó las regiones con mayor exposición y finalmente decidió retirar durante dos días los traslados cotidianos de estudiantes, docentes y familias.
El costo práctico tampoco desaparece.
Trasladar las clases a casa significa reorganizar actividades familiares, disponer de materiales y mantener el servicio educativo en localidades donde conectividad y condiciones domésticas pueden ser muy diferentes.
Por eso la SEP no estableció exclusivamente educación mediante internet. Incluyó libros, tareas, cuadernillos y actividades preparadas por docentes para continuar trabajando desde los hogares.
Tampoco está suspendiendo presencialmente todo Puebla.
La medida está concentrada en 173 municipios considerados dentro de las cinco regiones señaladas, mientras el resto del estado conserva actividades bajo las disposiciones correspondientes.
Si las condiciones permiten cumplir el calendario anunciado, las comunidades escolares afectadas volverán presencialmente después de los dos días de suspensión y el fin de semana.
Será una semana escolar peculiar.
Los alumnos de esos municipios volvieron a las aulas el lunes después de una suspensión preventiva el viernes anterior y ahora las abandonarán nuevamente durante jueves y viernes.
Todavía falta saber cuánta lluvia caerá realmente.
Pero Puebla ya tomó una decisión antes de conocer la respuesta.
Esta semana, en 173 municipios, el pronóstico meteorológico también terminó convertido en calendario escolar.
