Cenagas reconoció que México carece de almacenamiento estratégico y depende de Estados Unidos para 75 por ciento del gas que consume. La semana pasada una reducción cercana al 20 por ciento puso a prueba el sistema.
México necesita que todos los días siga llegando gas natural desde Estados Unidos. Si ese flujo se interrumpiera completamente, el margen disponible sería de hasta tres días.
El dato fue reconocido este miércoles por Cuitláhuac García, director del Centro Nacional de Control del Gas Natural, durante la presentación de los planes gubernamentales para electricidad y gas.
Pero esos tres días no están guardados dentro de una enorme reserva estratégica esperando una emergencia. México, dijo directamente el funcionario, actualmente no dispone de ese almacenamiento.
El margen proviene del gas contenido dentro de la propia red de ductos y de maniobras operativas coordinadas entre Cenagas, Pemex, CFE, Cenace y autoridades energéticas.
La vulnerabilidad dejó de ser solamente hipotética la semana pasada.
García reveló que Estados Unidos notificó una situación crítica que reduciría aproximadamente una quinta parte del gas natural de importación recibido por los gasoductos mexicanos.
El funcionario describió esa reducción cercana al 20 por ciento como un golpe fuerte, aunque aseguró que las instituciones energéticas consiguieron enfrentarla sin afectaciones al suministro nacional.
La prueba ocurrió mientras México mantiene una dependencia particularmente alta de ese combustible extranjero: aproximadamente 75 por ciento del gas natural consumido actualmente proviene de Estados Unidos.
Hace una década el problema era considerablemente menor.
El programa institucional de Cenagas documenta que las importaciones crecieron casi 72 por ciento entre 2016 y 2025, desde cuatro hasta 6.9 mil millones de pies cúbicos diarios.
El aumento ocurrió por dos movimientos simultáneos: México comenzó a consumir más gas natural mientras disminuía su producción nacional, ampliando progresivamente la necesidad de recibirlo desde el exterior.
La dependencia adquiere otra dimensión cuando el gas deja de verse únicamente como combustible industrial.
Entre 60 y 62 por ciento de la electricidad mexicana se genera actualmente utilizando gas natural, de acuerdo con las cifras expuestas este miércoles por Cenagas.
Eso significa que una interrupción prolongada puede alcanzar generación eléctrica, industrias y actividades económicas que necesitan un flujo continuo para mantener sus procesos funcionando normalmente.
México cuenta con aproximadamente 21 mil kilómetros de gasoductos, una enorme infraestructura diseñada principalmente para transportar combustible, pero no equivalente a disponer de reservas estratégicas almacenadas.
También existen cinco terminales privadas de gas natural licuado.
Sin embargo, Cenagas reconoce en su propio programa institucional 2026-2030 que esas instalaciones no están integradas al Sistema de Transporte y Almacenamiento Nacional Integrado de Gas Natural.
El diagnóstico oficial resulta especialmente claro.
El documento establece que SISTRANGAS carece actualmente de capacidad de almacenamiento operativo y estratégico y reconoce la necesidad de construir infraestructura para enfrentar interrupciones inesperadas.
La historia tampoco comienza este miércoles.
México lleva años discutiendo la necesidad de disponer de reservas de gas que permitan enfrentar fenómenos meteorológicos, accidentes, problemas geopolíticos o restricciones procedentes de Estados Unidos.
La tormenta invernal de Texas de febrero de 2021 ya había mostrado esa dependencia cuando interrupciones estadounidenses provocaron escasez, aumentos extraordinarios de precios y problemas eléctricos mexicanos.
Cinco años después, Cenagas reconoce que el almacenamiento estratégico sigue pendiente.
El gobierno plantea ahora ampliar infraestructura, recuperar gas actualmente desaprovechado, incrementar producción nacional y reducir gradualmente la dependencia mediante otras fuentes de generación eléctrica.
Incluso alcanzando esos objetivos, la reducción sería parcial.
El escenario energético presentado por el gobierno contempla disminuir la dependencia del gas estadounidense desde aproximadamente 75 hasta 50 por ciento, no eliminarla completamente.
Por eso los tres días importan.
No significan que México se quedaría automáticamente sin electricidad al cumplirse 72 horas ni que todos los consumidores perderían simultáneamente el suministro.
Significan algo más preciso: ante un corte completo de las importaciones estadounidenses, Cenagas calcula que sus mecanismos actuales permitirían sostener temporalmente el sistema durante hasta tres días.
Después entrarían otras decisiones: priorización del combustible, fuentes alternativas, generación eléctrica distinta y medidas extraordinarias para administrar una interrupción prolongada.
La semana pasada Estados Unidos no cerró completamente la llave.
Advirtió que reduciría aproximadamente una quinta parte y México consiguió absorber el golpe mediante coordinación institucional, según Cenagas.
Pero el episodio dejó una medida bastante sencilla de la dependencia energética mexicana.
Entre el gas que llega todos los días desde Estados Unidos y una emergencia nacional prolongada existe actualmente un colchón operativo.
Cenagas acaba de ponerle tamaño.
Hasta tres días.
