Una iniciativa presentada en el Congreso de la CDMX quiere reconocer la “explotación digital de la violencia escolar”: grabar y difundir agresiones entre estudiantes para conseguir vistas, seguidores o notoriedad. La propuesta todavía no es ley, pero describe una escena que cabe completa en la pantalla de cualquier teléfono.
En una pelea escolar siempre hubo tres personajes: quien golpeaba, quien recibía los golpes y quienes formaban alrededor ese círculo incómodo que convertía la violencia en espectáculo.
Ahora apareció un cuarto.
Es quien saca el teléfono, encuentra el mejor ángulo, comienza a grabar y conserva el video suficiente para que la pelea continúe mucho después del último golpe.
Una iniciativa presentada este martes en el Congreso capitalino propone ponerle nombre a ese fenómeno: “explotación digital de la violencia escolar”.
La diputada Elizabeth Mateos, de Morena, planteó reformar la Ley para la Promoción de la Convivencia Libre de Violencia en el Entorno Escolar de la Ciudad de México.
La propuesta busca incorporar conductas relacionadas con grabar, difundir o lucrar digitalmente con agresiones entre estudiantes, especialmente cuando el objetivo sea conseguir visualizaciones, seguidores, interacciones o notoriedad.
No está proponiendo prohibir cualquier grabación realizada dentro de una escuela.
Tampoco convierte automáticamente en delito sacar un teléfono durante una pelea. Se trata de una iniciativa que deberá ser analizada y dictaminada antes de eventualmente convertirse en legislación vigente.
La diferencia importa.
Un video puede servir para documentar una agresión, identificar responsables o aportar evidencia. Otra cosa es convertir esa violencia en contenido diseñado para circular, entretener y acumular reproducciones.
La propuesta apunta precisamente hacia esa segunda conducta.
Porque cuando una pelea termina en internet aparece una consecuencia que no existía cuando las agresiones quedaban encerradas en el patio escolar.
La víctima puede regresar a casa.
El video no.
Puede reproducirse miles de veces, viajar entre grupos de WhatsApp, saltar hacia TikTok, Facebook o X y reaparecer meses después fuera de cualquier contexto.
La iniciativa plantea también fortalecer acciones de prevención, atención y alfabetización digital para estudiantes, familias, docentes y personal escolar.
Ahí probablemente está la discusión más interesante.
Durante años, una respuesta adulta frente a una pelea escolar consistía en preguntar quién comenzó, quién golpeó, quién resultó lesionado y qué hizo la escuela.
Ahora también habría que preguntar quién grabó.
Y después algo todavía más incómodo: quién decidió que aquello merecía un like.
