Édgar Amador defenderá hoy el Paquete Económico 2027 ante los diputados. La apuesta combina mayor recaudación, gasto prioritario y reducción del déficit sin crear nuevos impuestos.
Édgar Amador llegará este miércoles a San Lázaro con una cuenta que funciona mejor mientras más piezas del escenario económico gubernamental consigan ocurrir al mismo tiempo.
El secretario de Hacienda comparecerá ante el Pleno para explicar el Paquete Económico 2027 y participar en la glosa del Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum.
La discusión tendrá muchas cifras, pero puede resumirse en una pregunta: cómo recaudar más, sostener las prioridades presupuestales y reducir las necesidades de financiamiento sin una reforma fiscal.
Hacienda apuesta a que una combinación de crecimiento económico, mayor eficiencia recaudatoria, combate a la evasión y mejores controles permita aumentar los ingresos sin crear nuevos impuestos generales.
Eso convierte al crecimiento y la recaudación en dos de las bisagras del presupuesto.
El Gobierno proyecta para 2027 una economía nuevamente en expansión mientras busca que los ingresos tributarios alcancen niveles históricamente elevados respecto del tamaño de la economía.
Del otro lado está el gasto.
El proyecto mantiene programas sociales prioritarios, pensiones y becas, al tiempo que plantea recursos para salud, educación, seguridad, infraestructura e inversión pública.
Sólo los programas prioritarios representan alrededor de un billón de pesos. La pensión para adultos mayores continúa siendo, por amplio margen, uno de los compromisos presupuestarios más grandes.
Y todavía queda otra parte de la ecuación: disminuir el déficit.
Hacienda plantea continuar la consolidación fiscal después del fuerte aumento de las necesidades de financiamiento observado durante los últimos años, sin desmontar las principales prioridades del Gobierno.
Nada de eso constituye por sí mismo una contradicción contable.
La dificultad aparece porque las variables están conectadas. Menor crecimiento puede significar menor recaudación; menores ingresos estrechan el espacio para gastar o hacen más difícil alcanzar la trayectoria fiscal prevista.
También funciona al revés.
Una recaudación superior a la estimada, mayor actividad económica o ajustes durante el ejercicio pueden darle al Gobierno margen suficiente para acercarse simultáneamente a sus objetivos.
Por eso la comparecencia de Amador importa más allá de la discusión tradicional entre oficialismo y oposición sobre si un presupuesto gasta demasiado o demasiado poco.
Los diputados tendrán delante los supuestos sobre los que descansan los ingresos y, después, deberán convertir esas previsiones en decisiones concretas sobre cuánto puede gastar el Gobierno durante 2027.
La Cámara tiene además una responsabilidad que rebasa la comparecencia: aprobar la Ley de Ingresos y discutir el Presupuesto de Egresos dentro de los plazos constitucionales.
Amador tendrá una intervención inicial y después responderá preguntas de los grupos parlamentarios. Será una de las pocas comparecencias de la glosa realizadas directamente ante el Pleno.
Hacienda llega con una ecuación en la que cada décima importa.
Porque el presupuesto puede cuadrar perfectamente sobre el papel.
Lo que San Lázaro comienza a discutir hoy es cuántas cosas tendrán que salir como Hacienda espera para que también cuadre fuera de él.
