El líder de la CTM, Tereso Medina, frente a los representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami)
La central obrera propuso a empresarios y Conasami una alianza por el empleo y mejores salarios; también puso sobre la mesa la compresión de las escalas salariales y la recuperación de los ingresos contractuales.
El salario mínimo ha recuperado terreno, pero la discusión laboral mexicana comienza a mirar un escalón más arriba: qué ocurre con quienes ganan más del mínimo por especialización, experiencia o responsabilidad.
Ese fue uno de los asuntos puestos sobre la mesa durante una reunión entre la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami).
El secretario general de la CTM, Tereso Medina Ramírez, propuso construir una alianza entre trabajadores, empresarios y gobierno alrededor de tres objetivos: conservar empleos, generar condiciones para nuevas inversiones y elevar productividad y remuneraciones.
“Se acabó el modelo económico de la mano de obra barata”, sostuvo Medina, quien planteó que México debe competir por las capacidades y especialización de sus trabajadores y no por mantener bajos sus costos laborales.
La propuesta también vincula la recuperación salarial con la generación de empleos formales que otorguen prestaciones, seguridad social y acceso a vivienda, según el planteamiento presentado durante el encuentro.
El siguiente escalón del salario
José Luis Carazo, representante del sector obrero ante Conasami, introdujo otro problema: la llamada compresión salarial que puede producirse cuando el mínimo aumenta rápidamente mientras otros niveles salariales avanzan a menor velocidad.
Carazo propuso abrir una nueva etapa de diálogo que permita fortalecer los salarios contractuales y conservar diferencias asociadas con especialización, responsabilidades y posibilidades de ascenso dentro de las empresas.
El asunto rebasa el salario mínimo. México ha mantenido durante los últimos años una política de incrementos que ha recuperado considerablemente su poder adquisitivo y Conasami pretende continuarla durante el resto del sexenio.
La meta institucional es que para 2030 el salario mínimo pueda adquirir 2.5 canastas básicas. En marzo de 2026, la propia Comisión calculó que alcanzaba para 1.94.
El presidente de Conasami, Luis Felipe Munguía Corella, defendió durante el encuentro el mecanismo tripartito mediante el cual representantes gubernamentales, patronales y obreros participan en las decisiones sobre los salarios mínimos.
Empresarios entran a la conversación
Juan José Sierra Álvarez, presidente de Coparmex, respaldó mantener el diálogo entre trabajadores y empleadores y sostuvo que los aumentos salariales deben mejorar las condiciones familiares sin comprometer la viabilidad de las fuentes laborales.
Lorenzo Roel Hernández, representante empresarial, también planteó mantener la cooperación entre empresas y trabajadores para buscar mayores niveles de productividad, competitividad, salarios y prestaciones.
El encuentro no produjo un nuevo acuerdo salarial ni estableció porcentajes de incremento. La propuesta de la CTM consiste, por ahora, en abrir una agenda de negociación sobre empleo, inversión, productividad y remuneraciones.
Ahí puede encontrarse el siguiente capítulo de la recuperación salarial mexicana: después de levantar el piso, discutir cuánto deben separarse del mínimo quienes acumulan experiencia, capacitación y mayores responsabilidades laborales.

