La reforma no elimina la doble nacionalidad. Obliga a renunciar a ella antes del registro solamente a quienes aspiren a la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la CDMX.
Tener dos nacionalidades seguirá siendo posible en México. Tenerlas y querer encabezar uno de los poderes ejecutivos del país podría dejar de serlo.
El Senado tiene previsto votar este martes una reforma constitucional que obligaría a quienes tengan otra nacionalidad a renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos.
La condición alcanzaría tres cargos: Presidencia de la República, gubernaturas de los estados y Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
La modificación toca los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución y llega al pleno después de avanzar rápidamente por el Congreso.
La Cámara de Diputados la aprobó el 22 de septiembre con 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención en lo general.
En la votación particular obtuvo 334 votos a favor, 109 en contra y una abstención. La minuta pasó inmediatamente al Senado.
Un día después, las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos Primera la aprobaron sin modificaciones con 23 votos a favor y nueve en contra.
Hoy necesita una mayoría calificada.
Al tratarse de una reforma constitucional, deberá recibir el respaldo de dos terceras partes de los senadores presentes para continuar su recorrido legislativo.
El cambio no termina en el momento de registrar la candidatura.
Quienes lleguen a alguno de esos cargos tampoco podrán adquirir otra nacionalidad mientras gobiernen, utilizar un pasaporte extranjero, ejercer derechos políticos correspondientes a otra ciudadanía o acogerse a protección diplomática extranjera.
El gobierno de Claudia Sheinbaum sostiene que la modificación busca garantizar que quienes encabecen los poderes ejecutivos mantengan un vínculo jurídico exclusivo con México durante el ejercicio del cargo.
Morena y sus aliados han insistido en que la reforma no pretende quitar derechos a los mexicanos que viven en el extranjero ni impedirles conservar una segunda nacionalidad.
PAN, PRI y Movimiento Ciudadano han cuestionado la necesidad y alcance de la modificación. Legisladores opositores sostienen que la Constitución ya contiene restricciones relacionadas con la nacionalidad para determinados cargos y consideran innecesaria la nueva condición.
La reforma tampoco comenzaría a aplicarse inmediatamente a las candidaturas.
El régimen transitorio aprobado por Diputados establece que las nuevas reglas serían aplicables a partir de los procesos electorales de 2028.
Y aun si hoy obtiene los votos necesarios en el Senado, todavía no habrá terminado su camino.
Como cualquier reforma constitucional, deberá recibir posteriormente la aprobación de la mayoría de las legislaturas de los estados y de la Ciudad de México antes de poder ser declarada constitucional.
El Senado decidirá hoy si manda la reforma hacia esa última vuelta.
Para quien tenga dos nacionalidades y quiera gobernar, en cambio, la decisión sería mucho más sencilla de explicar: conservar los dos pasaportes o registrar la candidatura.
