Más de 3 mil 300 vehículos abandonados han sido retirados de las calles capitalinas durante 2026, informó la SSC. El coche que lleva meses frente a tu casa puede parecer parte del paisaje, pero existe un procedimiento para reportarlo y eventualmente sacarlo de la vía pública.
Primero pierde una llanta. Después aparece una capa de polvo sobre el parabrisas. Alguien deja una bolsa encima y, semanas después, el automóvil parece haber adquirido domicilio.
No necesariamente seguirá ahí para siempre.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana informó este miércoles que durante 2026 han sido retirados más de 3 mil 300 vehículos abandonados de calles de las 16 alcaldías.
Solamente en un operativo realizado en Álvaro Obregón fueron retiradas diez unidades, como parte de las acciones para recuperar vialidades y espacios ocupados por automóviles en aparente abandono.
Iztacalco, Iztapalapa y Benito Juárez encabezan hasta ahora el número de retiros, según el balance presentado por la dependencia capitalina.
Pero un automóvil cubierto de polvo no puede desaparecer automáticamente en cuanto un vecino llama a la grúa.
El Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México prohíbe abandonar vehículos en la vía pública y establece supuestos para considerar que una unidad se encuentra en esa condición.
Entre ellos está permanecer inmóvil durante más de 15 días y acumular residuos que generen un foco de infección, malos olores o fauna nociva.
También puede considerarse abandonado cuando no está en condiciones de circular o cuando, después de un reporte ciudadano, sus responsables no realizan las acciones correspondientes.
Ahí comienza un procedimiento.
Cuando las autoridades reciben el reporte deben verificar las condiciones de la unidad y, cuando corresponda, apercibir al propietario para que la retire.
Si el vehículo permanece en el sitio después del plazo aplicable, puede intervenir una grúa y trasladarlo a un depósito vehicular.
Eso explica por qué reportar un coche no equivale a ordenar su retiro inmediato.
La autoridad necesita determinar que efectivamente se encuentra dentro de alguno de los supuestos previstos y cumplir el procedimiento correspondiente antes de llevárselo.
Para los vecinos existe otra diferencia importante.
Un automóvil estacionado durante varios días puede resultar molesto, ocupar un lugar codiciado o parecer olvidado, pero ninguna de esas circunstancias convierte automáticamente al ciudadano en autoridad para moverlo.
Tampoco conviene abrirlo, empujarlo, retirar sus placas o utilizarlo como depósito de basura.
Los reportes pueden realizarse mediante los canales de atención ciudadana de la capital y las autoridades correspondientes. Una ubicación precisa y fotografías ayudan a identificar la unidad y sus condiciones.
Una vez retirado, el automóvil tampoco desaparece.
Puede ingresar a un depósito vehicular, donde deberá seguirse el procedimiento administrativo aplicable y donde existen obligaciones y costos para quien pretenda recuperarlo.
Algunos vehículos pasan tanto tiempo abandonados que terminan incorporándose posteriormente a procedimientos oficiales para unidades no reclamadas y programas de disposición de chatarra.
La cifra de 3 mil 300 permite dimensionar una costumbre que normalmente vemos de uno en uno.
En cada colonia parece solamente aquel coche.
Juntos ya llenarían un estacionamiento bastante difícil de ignorar.
