La Ciudad de México abrió la cuenta y durante el miércoles se sumaron más legislaturas. La reforma necesita 17 avales locales antes de poder incorporarse a la Constitución.
La reforma sobre doble nacionalidad tardó muy poco en descubrir que después del Congreso de la Unión todavía existe otro Congreso repartido por todo México.
Apenas salió del Senado, las legislaturas locales comenzaron a recibir, discutir y aprobar la minuta que cambiaría los requisitos para ocupar los principales poderes ejecutivos del país.
La Ciudad de México fue la primera en levantar la mano. Su Congreso aprobó la reforma con 44 votos a favor, 15 en contra y ninguna abstención.
Lo hizo en calidad de integrante del Constituyente Permanente, una función que convierte temporalmente a los congresos locales en participantes directos de una reforma a la Constitución federal.
Durante el miércoles el marcador siguió avanzando. Sinaloa aprobó la minuta con 31 votos favorables y Veracruz hizo lo propio con 37 a favor y ocho en contra.
Hidalgo también la avaló con 21 votos favorables y cuatro contrarios, mientras Morelos se incorporó al grupo de legislaturas que dieron su consentimiento al cambio constitucional.
Guerrero aprobó igualmente la minuta en una sesión durante la cual diputados del PRI abandonaron el pleno para manifestar su rechazo a la modificación.
Tamaulipas realizó una sesión extraordinaria para desahogar el asunto y terminó reportándose como el octavo Congreso local que respaldaba la reforma durante su rápido recorrido territorial.
El número importa porque ésta no es una consulta simbólica.
El artículo 135 constitucional establece que modificar la Carta Magna requiere dos terceras partes de los legisladores presentes en ambas cámaras federales y después la aprobación de la mayoría de las legislaturas locales.
México tiene 31 congresos estatales y el Congreso de la Ciudad de México. La mayoría de esas 32 legislaturas significa alcanzar por lo menos 17 aprobaciones.
Cuando llegue a ese número, el Congreso de la Unión o la Comisión Permanente deberá realizar el cómputo y emitir la declaratoria correspondiente para continuar el procedimiento constitucional.
Lo que están ratificando los estados tampoco elimina la doble nacionalidad para los mexicanos.
La reforma modifica los artículos 82, 116 y 122 para exigir nacionalidad mexicana única solamente a quienes pretendan ocupar la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno capitalina.
Una persona con dos nacionalidades podrá conservar ambas. Si quiere competir por alguno de esos cargos, tendría que renunciar a la otra antes de solicitar su registro electoral.
La modificación tampoco alcanzará las elecciones de 2027. Los artículos transitorios establecen que las nuevas reglas comenzarán a aplicarse a partir de los procesos electorales de 2028.
Diputados había aprobado la reforma la semana pasada. El Senado completó su parte el martes con 86 votos a favor y 42 en contra y remitió inmediatamente la minuta.
Ahí comenzó la segunda carrera.
La primera necesitaba dos terceras partes del Congreso federal.
Ésta necesita llegar a 17.
Y los congresos locales ya comenzaron a contar.
