El gobierno calificó como exitoso el envío de la alerta del Simulacro Nacional a los celulares. El resultado fue alto, pero dejó una pregunta importante: ¿dónde están las antenas que no transmitieron el mensaje?
A las 12 del día del sábado, millones de teléfonos celulares mexicanos vibraron y emitieron un sonido que no necesitaba saldo, datos ni conexión a internet.
Era una de las mayores pruebas realizadas hasta ahora al sistema mexicano de alertamiento mediante telefonía celular.
El resultado fue bueno, aunque no perfecto.
La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones informó que, de acuerdo con los reportes proporcionados por las empresas operadoras, la señal del Segundo Simulacro Nacional fue emitida por 96.5 por ciento de las antenas instaladas en México.
Eso deja 3.5 por ciento fuera.
Y ahí comienza una segunda evaluación que todavía no aparece en la información pública difundida después del simulacro.
El gobierno no informó cuántas antenas representa ese porcentaje, dónde se encuentran, qué operadores las administran ni por qué no transmitieron la alerta.
Tampoco puede concluirse que 3.5 por ciento de las antenas equivalga a 3.5 por ciento de la población.
Una antena situada en una zona densamente poblada puede atender muchos más teléfonos que otra ubicada en una región con pocos habitantes. Para saber el alcance real del faltante habría que conocer su ubicación y cobertura.
El sistema utilizado se llama Cell Broadcast. A diferencia de un mensaje SMS enviado a números individuales, permite que las antenas transmitan simultáneamente una alerta a los teléfonos compatibles conectados a determinada zona.
Por eso la antena importa.
El ejercicio del sábado involucró a las 32 entidades y, según la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, movilizó aproximadamente a 33 millones de personas. Además del teléfono celular, fueron activados más de 23 mil altavoces y otros sistemas de alertamiento.
El 96.5 por ciento muestra que México ya cuenta con una infraestructura capaz de distribuir masivamente una advertencia de emergencia.
El simulacro sirve también para descubrir dónde todavía existen agujeros.
Porque ante un sismo real, la cifra importante no será únicamente cuántas antenas funcionaron.
También importará saber dónde estaban las que no lo hicieron.

