El Gobierno Federal quiere evitar el huachicol fiscal buscando que cada litro de combustible deje huella
México ya recibe millones de datos sobre combustibles. Ahora quiere conectarlos para responder una pregunta elemental: si una empresa compra diez litros y vende doce, ¿de dónde salieron los otros dos?
Un litro de gasolina puede entrar a México por una aduana, pasar por un importador, una comercializadora, un transportista y terminar en el tanque de un automóvil.
El gobierno quiere que en 2027 resulte mucho más difícil que alguno de esos litros aparezca a mitad del camino sin explicar de dónde salió.
La iniciativa de Ley de Ingresos propone reforzar la trazabilidad de gasolinas y diésel mediante el cruce de información fiscal, comercial y volumétrica de prácticamente toda la cadena.
No se empieza desde cero.
Distribuidores, comercializadores, empresas de autoconsumo y gasolineras ya entregan al SAT información sobre inventarios, entradas y salidas mediante controles volumétricos, además de facturas. El gobierno también ha construido una base que conecta información del SAT, Aduanas, Energía y Pemex.
El problema es conseguir que todas esas piezas cuenten la misma historia.
La explicación que dio el titular del SAT, Antonio Martínez Dagnino es sencilla: si una empresa reporta que adquirió diez unidades de combustible y después aparecen doce vendidas, existen dos que necesitan explicación.
Eso es precisamente lo que Hacienda pretende convertir en una herramienta sistemática contra el huachicol fiscal.
La propuesta para 2027 busca cruzar los litros adquiridos con los inventarios, las ventas, los comprobantes fiscales y el IEPS pagado. Las diferencias recurrentes que no tengan respaldo documental funcionarían como señales de riesgo.
No demostrarían por sí mismas que existe un delito. Un desfase puede tener explicaciones contables, operativas o de inventario que deben revisarse. Pero permitirían localizar dónde deja de cuadrar la cadena.
La propia presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido la dificultad. Para saber cuánto combustible irregular circula no basta comparar compras y ventas: hay que incorporar también lo que permanece almacenado.
El cambio importa porque una parte del huachicol fiscal consiste precisamente en borrar o disfrazar el origen del combustible: cargamentos declarados bajo otra clasificación, documentación irregular, empresas factureras o volúmenes vendidos que no corresponden con los legalmente adquiridos.
El nuevo esquema está previsto para entrar en vigor el 1 de julio de 2027, si el Congreso aprueba la propuesta enviada por el Ejecutivo.
México lleva años contando litros.
Lo que ahora intenta es algo distinto: conseguir que cada uno pueda contar su historia.
