Una iniciativa en el Congreso de la CDMX propone obligar a los supermercados de al menos 2 mil metros cuadrados a instalar espacios permanentes para recibir materiales reciclables. La idea busca cerrar un círculo bastante extraño: compramos ahí los envases, pero cuando quedan vacíos desaparece el lugar donde entregarlos.
En el supermercado sabemos perfectamente dónde encontrar una botella llena. Pasillos, anaqueles y refrigeradores están diseñados para que localizarla resulte sencillo.
El problema comienza cuando queda vacía.
Una iniciativa presentada en el Congreso capitalino propone que los supermercados grandes también tengan un lugar destinado al viaje de regreso de los materiales que pueden aprovecharse nuevamente.
La propuesta fue presentada por la diputada Claudia Montes de Oca del Olmo, del PAN, y plantea reformar las leyes de Establecimientos Mercantiles y Ambiental capitalinas.
No alcanzaría a cualquier tienda de abarrotes ni a todos los establecimientos que venden alimentos.
La obligación propuesta aplicaría a supermercados con una superficie igual o superior a 2 mil metros cuadrados, donde deberían habilitarse espacios específicos y permanentes para recibir materiales reciclables.
El planteamiento parte de una contradicción cotidiana.
Las grandes superficies comerciales concentran miles de productos empacados en vidrio, plástico, cartón, metal y otros materiales, pero después el consumidor debe descubrir por su cuenta dónde colocarlos.
La iniciativa pretende utilizar precisamente esos establecimientos como puntos de conexión entre los hogares y las cadenas capaces de aprovechar nuevamente los materiales separados.
Eso tampoco convertiría al supermercado en planta recicladora.
Los materiales recibidos tendrían que entregarse posteriormente a personas legalmente facultadas para recolectarlos, valorizarlos, reutilizarlos o reciclarlos. Los establecimientos podrían apoyarse en terceros especializados.
La diferencia parece pequeña, pero importa.
Separar correctamente una botella en casa no garantiza que terminará reciclada. Para conseguirlo también hacen falta lugares accesibles donde entregarla y una cadena capaz de trasladarla hacia su aprovechamiento.
La iniciativa cita el Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2026, según el cual México genera cerca de 140 mil toneladas de residuos sólidos urbanos diariamente.
De acuerdo con el documento legislativo, alrededor de cinco por ciento recibe tratamiento, una proporción que sus promoventes utilizan para justificar la necesidad de ampliar infraestructura de recuperación.
La propuesta tampoco plantea crear una nueva licencia para supermercados.
La obligación se incorporaría al régimen ordinario de los establecimientos mercantiles, sin generar permisos, padrones o procedimientos especiales adicionales para supervisarla.
Pero todavía no lleves mañana tus botellas al supermercado esperando encontrar un contenedor.
La iniciativa apenas fue presentada y turnada a las comisiones de Preservación del Medio Ambiente, Cambio Climático y Protección Ecológica y de Administración Pública Local.
Ahí deberá analizarse y eventualmente dictaminarse antes de continuar su recorrido legislativo.
Por ahora seguimos haciendo algo bastante curioso.
Entramos al supermercado cargando un carrito vacío y salimos con productos llenos de envases.
Cuando los vaciamos, el carrito ya no sabe regresar.
