El gobernador de Querétaro arrancó junto al embajador estadounidense una academia para entrenar policías contra drogas, armas y contrabando. La Presidenta ordenó a Cancillería pedir explicaciones a los dos.
Mauricio Kuri colocó una primera piedra el viernes y tres días después Claudia Sheinbaum preguntó algo bastante más incómodo: quién autorizó exactamente lo que comenzará a construirse encima.
El gobernador de Querétaro encabezó junto al embajador estadounidense Ronald Johnson el arranque de una Academia Internacional de Capacitación Policial dentro del complejo RHINO de seguridad estatal.
El proyecto costará más de 30 millones de pesos, tendrá mil 84 metros cuadrados y pretende comenzar operaciones después de concluir su construcción durante enero de 2027.
Ahí podrán entrenarse policías queretanos, elementos procedentes de otras entidades mexicanas e incluso corporaciones extranjeras mediante ejercicios especializados de inspección, detección e interdicción.
Habrá tres estaciones para practicar revisiones de automóviles, autobuses y tractocamiones, además de laboratorio, patio de maniobras, almacén, oficinas y espacios destinados al entrenamiento operativo.
Johnson explicó que la capacitación estará orientada a detectar drogas, armas, dinero ilícito, operaciones financieras y otras modalidades de contrabando utilizadas por organizaciones criminales.
Kuri presentó la academia como resultado de una cooperación construida durante años con Estados Unidos y aseguró que permitirá establecer permanentemente en Querétaro ese intercambio de conocimientos.
El lunes llegó la objeción desde Palacio Nacional.
Sheinbaum cuestionó que un gobierno estatal avanzara en una academia internacional relacionada con seguridad y participación estadounidense sin que el proyecto hubiera pasado previamente por el Gobierno federal.
“No puede poner una academia internacional sin la autorización del Gobierno de México”, dijo la Presidenta al referirse directamente a Kuri durante su conferencia matutina.
También instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores para comunicarse separadamente con el gobernador y con Johnson y solicitar explicaciones sobre las condiciones bajo las cuales surgió el proyecto.
Sheinbaum fue particularmente crítica con la intervención estadounidense.
Cualquier agencia o institución de ese país que capacite personal mexicano por razones de seguridad, sostuvo, debe hacerlo mediante Cancillería y respetando las disposiciones de seguridad nacional.
La Presidenta agregó otra pregunta: por qué una academia estatal pretende capacitar en materias relacionadas con delincuencia organizada cuando ese tipo de criminalidad corresponde primordialmente al ámbito federal.
Pero puso también un límite a su propio reproche.
Sheinbaum dijo que no considera, hasta ahora, que Kuri haya cometido necesariamente un delito. Su señalamiento se concentra en procedimientos, competencias y coordinación institucional.
Eso importa porque construir infraestructura policial estatal no aparece prohibido simplemente por llevar la palabra “internacional” ni porque posteriormente pueda recibir policías procedentes de otros lugares.
La cuestión jurídica más delicada comienza con la participación de funcionarios y agencias extranjeras en actividades de seguridad desarrolladas dentro del territorio mexicano.
La Ley de Seguridad Nacional establece controles específicos para agentes extranjeros y dispone mecanismos federales para determinadas reuniones, intercambios y actividades relacionadas con instituciones mexicanas de seguridad.
Todavía falta conocer exactamente qué participación tendrán las agencias estadounidenses cuando la academia funcione y bajo qué instrumentos jurídicos quedarán formalmente establecidos capacitación, instructores e intercambio de información.
La cooperación, además, no comenzó con esta primera piedra.
En febrero, integrantes de U.S. Marshals y de la oficina antinarcóticos del Departamento de Estado impartieron en el mismo complejo RHINO un curso internacional sobre detención de fugitivos.
Participaron policías estatales, integrantes de Interpol México y elementos federales de Seguridad. Para entonces Querétaro reportaba 270 policías estatales capacitados por agencias estadounidenses durante cuatro años.
Johnson aseguró durante el nuevo acto que Estados Unidos ha invertido más de 10 millones de dólares en capacitación y equipamiento de instituciones queretanas durante la última década.
Es decir, la discusión no enfrenta cooperación contra ausencia de cooperación.
El Gobierno federal y Querétaro han colaborado previamente en seguridad, y policías mexicanos llevan años recibiendo capacitación estadounidense mediante diferentes mecanismos y programas institucionales.
Lo que Palacio Nacional cuestiona ahora es otra cosa.
Querétaro pasó de recibir cursos y cooperación a colocar junto al embajador estadounidense la primera piedra de una academia presentada como única en México y América Latina.
Kuri incluso resumió el cambio durante la ceremonia: aquella cooperación tendría finalmente una casa permanente dentro del estado.
La casa ya tiene primera piedra.
