La Presidenta Claudia Sheinbaum encabezó el Desfile Militar del 216 aniversario de la Independencia de México
La Presidenta abrió el desfile por el 216 aniversario de la Independencia con una defensa de la soberanía y un recorrido por las intervenciones extranjeras sufridas por México: “No se doblega, no se arrodilla y nunca se vende”.
Claudia Sheinbaum convirtió este miércoles el inicio del Desfile Cívico Militar por el 216 aniversario de la Independencia en una defensa de la soberanía nacional: aseguró que México no será “colonia ni protectorado” de ningún país y utilizó la historia de las intervenciones extranjeras para llevar el mensaje hasta el presente.
“México no se doblega, no se arrodilla y México nunca se vende”, afirmó la Presidenta frente a integrantes de las Fuerzas Armadas y representantes de los Poderes de la Unión reunidos en el Zócalo.
Fue la conclusión de un discurso construido alrededor de una idea: la Independencia no terminó con la separación de España, sino que la soberanía ha tenido que defenderse repetidamente.
Sheinbaum recordó la invasión estadounidense de 1846-1848, que terminó con la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano, así como las intervenciones francesas del siglo XIX.
También recuperó a Miguel Hidalgo y José María Morelos y sostuvo que el movimiento iniciado en 1810 tuvo una característica particular: no fue únicamente una disputa entre élites, sino una rebelión con amplia participación popular.
La Presidenta vinculó aquella historia con la defensa actual de la autodeterminación y colocó a las Fuerzas Armadas como garantes de independencia, integridad territorial y soberanía.
El mensaje llega en un momento en que la relación con Estados Unidos mantiene abiertas discusiones sobre seguridad, migración y comercio. Sheinbaum ha repetido en las últimas semanas una fórmula para definir esa relación: coordinación, pero sin subordinación.
No mencionó directamente al gobierno estadounidense ni al presidente Donald Trump durante la parte central de su mensaje.

Tampoco fue una referencia aislada.
La noche anterior, al concluir su segundo Grito desde Palacio Nacional, la mandataria había incorporado entre sus arengas: “¡Viva un México libre, independiente y soberano!”.
Menos de doce horas después, la soberanía volvió al centro del discurso presidencial.
Esta vez no desde el balcón y frente a la multitud, sino ante quienes portaban uniforme y armas del Estado.
La Independencia sirvió para recordar el pasado. La soberanía, para hablar del presente.
