John Prevost, hermano mayor del Papa León XIV contó que llama a su hermano para ayuda técnica y de impuestos
León XIV dirige a 1,400 millones de católicos, pero su hermano John todavía le llama cuando se atora con la computadora o llega la hora de presentar impuestos. Tom Kington contó en The Times una pequeña historia sobre el empleo que ningún cónclave consigue borrar: ser hermano.
Ser elegido Papa modifica algunas cosas de la agenda. Aparecen audiencias, cardenales, jefes de Estado, guerras sobre las cuales pronunciarse y una Iglesia de 1,400 millones de católicos que administrar.
Pero no necesariamente te libra del soporte técnico familiar.
John Prevost, hermano mayor de León XIV, reveló que Robert Francis Prevost continúa ayudándolo con dos asuntos bastante menos celestiales: su computadora y la declaración de impuestos.
La historia fue publicada el 15 de septiembre por Tom Kington, corresponsal en Roma de The Times, después de una entrevista concedida por John a la televisión italiana Mediaset con motivo del cumpleaños 71 del pontífice.
John, un director escolar jubilado que vive en Illinois, compró una computadora Apple y terminó bloqueándola después de introducir incorrectamente la contraseña.
Cuando recuperó el aparato, colocó su iPad frente a la computadora y llamó a su hermano.
El hermano era ya el Papa.
“¿Qué hago ahora?”, le preguntó, según el relato recogido por Kington.
León XIV lo guió para resolver el problema.
Y no era la primera consulta.
Cuando llegó la temporada fiscal estadounidense, John volvió a recurrir a Robert para saber cómo preparar su declaración. “Tiene una amplia gama de conocimientos”, resumió sobre su hermano.
La anécdota tiene antecedentes. León XIV estudió matemáticas en Villanova antes de iniciar su formación religiosa y ha ocupado puestos que exigieron administrar instituciones y presupuestos. Incluso después de asumir el pontificado ha mostrado especial atención a las finanzas del Vaticano.
Pero los Prevost conservan una relación bastante menos solemne que el cargo del menor de los tres hermanos.

Durante diez días de vacaciones este verano en Castel Gandolfo, John y Robert nadaron, vieron televisión, comieron juntos y visitaron monasterios. León jugó tenis mientras su hermano descansaba.
John también contó que siguen comunicándose regularmente y que, como ocurre en familias con cargos bastante menos impresionantes, los hermanos todavía discuten.
Cuando le preguntaron qué le producía mayor orgullo de Robert después de convertirse en Papa, tampoco recurrió a la teología.
Dijo que estaba orgulloso de que todavía no hubiera colapsado.
León XIV tiene ahora problemas considerablemente mayores sobre el escritorio: conflictos internacionales, las finanzas de la Santa Sede y el gobierno de la Iglesia católica.
Pero en algún lugar de Illinois permanece otra responsabilidad.
Una computadora puede volver a bloquearse.
Y John ya sabe a quién llamar.
