Grecia Quiroz, actual alcaldesa de Uruapan, pidió justicia por el asesinato de su esposo, Carlos Manzo
La alcaldesa encabezó por primera vez la ceremonia que su esposo canceló en 2025 ante la inseguridad. Un año después, pidió justicia por el edil asesinado y por las víctimas de la delincuencia.
Grecia Quiroz encabezó este martes su primer Grito de Independencia como presidenta municipal de Uruapan y convirtió la ceremonia que Carlos Manzo decidió cancelar un año antes por razones de seguridad en una exigencia pública de justicia por el asesinato de su esposo y por las víctimas de la delincuencia.
“Esta noche hago un grito de justicia por Carlos, por todas las víctimas de la delincuencia, por un Uruapan libre y soberano”, arengó la alcaldesa ante los asistentes.
Quiroz lanzó los tradicionales vivas a los héroes de la Independencia, pero incorporó también referencias directamente relacionadas con la historia reciente del municipio: “¡Vivan los mártires de Uruapan!”, “¡Viva Carlos Manzo!” y “¡Viva un Michoacán en paz!”.
La ceremonia ocurrió diez meses después del asesinato de Manzo, ocurrido el 1 de noviembre de 2025 durante el Festival de Velas en el centro de Uruapan.
Su muerte provocó que Quiroz asumiera la presidencia municipal y continuara el proyecto político del Movimiento Independiente del Sombrero que encabezaba su esposo.
El Grito que Manzo no dio
La ceremonia tuvo además un antecedente que le dio un significado distinto.
En septiembre de 2025, cuando todavía era alcalde, Manzo canceló el Grito y las celebraciones patrias debido a las condiciones de inseguridad que enfrentaba Uruapan.
“Carlos Manzo no pudo dar el Grito de Independencia, privilegió proteger y cuidar a su gente”, recordó Quiroz antes de la ceremonia. “En lugar de irse pidió ayuda. Una ayuda que nunca llegó a tiempo”.
Un año después, la celebración regresó a la plaza municipal, pero Manzo terminó presente en la arenga que nunca pudo pronunciar.
Uruapan recuperó así su Grito de Independencia. Lo hizo bajo el gobierno de la viuda del alcalde asesinado y con una palabra poco habitual entre los vivas de una ceremonia patria: justicia.
