El Senado de la República aprobó en lo general la reforma constitucional que exigirá tener únicamente la nacionalidad mexicana para aspirar a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México.
El dictamen obtuvo 86 votos a favor, aportados por Morena, el Partido del Trabajo y la mayoría del Partido Verde, frente a 42 votos en contra del PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y legisladores opositores. La coalición oficialista alcanzó exactamente la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución.
El senador verde Luis Armando Melgar rompió con el bloque gobernante y votó contra la reforma. Su voto fue compensado por el sinaloense Enrique Inzunza, quien recientemente se separó de la bancada de Morena, pero respaldó el proyecto presidencial.
La modificación a los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución establece que una persona con doble nacionalidad deberá renunciar a la extranjera antes de solicitar su registro como candidata a cualquiera de los tres cargos. La restricción comenzará a aplicarse en 2028, por lo que no afectará las 17 elecciones de gobernador previstas para 2027 ni a quienes actualmente ejercen el poder ejecutivo federal o estatal.
Quienes ocupen esos puestos tampoco podrán solicitar otra nacionalidad, utilizar un pasaporte extranjero, ejercer derechos políticos en otro país o acogerse a la protección diplomática de otro Estado.
Soberanía contra derechos políticos
Morena y sus aliados defendieron la reforma con el argumento de que quienes encabecen los poderes ejecutivos deben mantener un vínculo jurídico y político exclusivo con México. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que un mandatario no puede “jurar a dos banderas” y que la medida busca impedir conflictos de interés e injerencias extranjeras.
La oposición acusó al oficialismo de utilizar la soberanía como justificación para restringir los derechos de mexicanos migrantes y binacionales. PAN, PRI y MC señalaron que tener dos pasaportes no implica deslealtad y cuestionaron que la renuncia a otra ciudadanía garantice la independencia de un gobernante.
El panista Ricardo Anaya calificó la iniciativa como un retroceso contra la comunidad migrante. Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico y representante del Partido Republicano estadounidense en el país, también pidió rechazarla bajo el argumento de que “la lealtad no se mide con un pasaporte”.
Uno de los puntos más polémicos fue el origen político de la propuesta. Sheinbaum planteó la reforma después de referirse al caso del exgobernador panista de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca, quien posee nacionalidad mexicana y estadounidense. La oposición considera que se está modificando la Constitución a partir de una disputa con un adversario particular.
También se propuso que la renuncia a la nacionalidad extranjera ocurriera después de ganar la elección y antes de tomar posesión, en lugar de exigirse desde el registro de la candidatura. El senador Manlio Fabio Beltrones defendió esa alternativa como una forma de conservar los derechos políticos durante la contienda, pero fue rechazada por el bloque mayoritario.
La Cámara de Diputados había aprobado la reforma el 22 de septiembre con 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención en lo general; posteriormente la avaló en lo particular por 334 votos contra 109.
Tras superar ambas cámaras del Congreso, la reforma debe ser ratificada por al menos 17 de las 32 legislaturas estatales. Morena y sus aliados cuentan con mayoría en suficientes congresos locales, por lo que se prevé que el procedimiento avance con rapidez antes de su declaratoria constitucional y publicación en el Diario Oficial de la Federación.
