La celebración reúne a productores de las 32 entidades, cocineras tradicionales y dependencias federales y capitalinas; Clara Brugada aprovechó el encuentro para anunciar una estrategia de protección de las variedades nativas.
El Zócalo de la Ciudad de México se convirtió en una gran muestra gastronómica y cultural con la primera Gran Elotiza Nacional 2026, encuentro que reúne elotes, esquites, tortillas, tamales, atoles y otros alimentos elaborados con maíz procedente de las 32 entidades del país.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, inauguró la celebración este martes 29 de septiembre y anunció que las actividades continuarán el miércoles 30, de las 11:00 a las 19:00 horas, con entrada libre. La convocatoria original se había concentrado en el Día Nacional del Maíz, pero durante la apertura la mandataria confirmó que la programación se extendería durante dos jornadas.
Bajo el lema “De maíz somos, por el maíz estamos”, la Elotiza fue organizada con la participación de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, las secretarías federales de Cultura y Bienestar, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y el Gobierno de la Ciudad de México.
Además de la venta y degustación de alimentos, el programa contempla talleres, juegos, recetas tradicionales, una lotería temática, exposiciones sobre los diferentes nombres del maíz en lenguas indígenas y un mural interactivo. También participan productores, cocineras tradicionales y representantes de comunidades rurales que preservan semillas nativas.
Del festival gastronómico a la política alimentaria
La Elotiza sirvió como escenario para que Brugada presentara una estrategia con la que su administración pretende duplicar la producción de maíz nativo en la capital. Actualmente, en la zona rural de la Ciudad de México se cultivan nueve razas de maíz en más de cuatro mil hectáreas, con una producción cercana a las ocho mil toneladas anuales.
El planteamiento busca colocar al maíz en el centro de la política ambiental y alimentaria de la ciudad. Entre las medidas anunciadas se encuentran la creación de un laboratorio de análisis molecular para comprobar que los cultivos estén libres de transgénicos, la instalación de tortillerías de maíz nativo en las Utopías y la construcción de una Utopía del Maíz en San Miguel Topilejo, una de las comunidades con mayor tradición agrícola de Tlalpan.
El gobierno capitalino también destacó la inversión superior a mil millones de pesos anuales mediante el programa Altépetl, destinado a la conservación del suelo rural y al apoyo de alrededor de dos mil 500 productores. Estas acciones complementan el decreto emitido en 2025 para declarar a la Ciudad de México territorio libre de maíz genéticamente modificado.
La apuesta resulta relevante porque la capital suele observarse solamente como uno de los mayores centros de consumo del país, aunque todavía conserva una extensa superficie rural en alcaldías como Milpa Alta, Tláhuac, Xochimilco, Tlalpan, Magdalena Contreras y Cuajimalpa. En esos territorios se mantiene el cultivo de maíz, frijol, calabaza y otros productos que integran la milpa.
Una celebración con mensaje político
El Día Nacional del Maíz se conmemora cada 29 de septiembre, fecha asociada con el inicio tradicional de las cosechas y con la festividad de San Miguel Arcángel en numerosas comunidades campesinas. La celebración contemporánea cobró fuerza desde 2009, impulsada por organizaciones agrupadas en la campaña “Sin maíz no hay país”.
México cuenta con 64 razas de maíz reconocidas, de las cuales 59 son consideradas nativas. Su preservación se ha convertido en un asunto de soberanía alimentaria, diversidad biológica y defensa de los conocimientos comunitarios, especialmente frente al avance de semillas industriales y organismos genéticamente modificados.
La Gran Elotiza busca acercar esa discusión a los habitantes de la capital mediante uno de los productos más populares de su alimentación cotidiana. El reto para el gobierno será que la celebración no se limite a una feria gastronómica y que las medidas anunciadas se traduzcan en mayor producción, mejores ingresos para los campesinos y canales de comercialización capaces de acercar el maíz nativo a los consumidores.
Brugada adelantó que esta agenda continuará el 3 y 4 de octubre con la Feria del Maíz y la Agrodiversidad. De esta manera, el gobierno capitalino pretende convertir una celebración alrededor del elote en el escaparate de una política
