Durante cuatro días la ciudad está haciendo un censo bastante distinto: cualquier persona puede fotografiar aves, insectos, hongos y plantas para convertir un paseo en información científica. Este sábado habrá recorridos desde Iztapalapa hasta Xochimilco, Tlalpan, Cuajimalpa, Miguel Hidalgo y Tlatelolco.
Ciudad de México sabe aproximadamente cuántas personas viven aquí, cuántos coches circulan y cuántos viajes realiza el Metro durante una jornada normal.
Este fin de semana quiere contar cosas bastante menos cooperativas: pájaros que vuelan, insectos escondidos, hongos, árboles, flores y cualquier organismo dispuesto a dejarse fotografiar.
El Reto Naturalista de Otoño comenzó el viernes y continuará hasta el lunes 12 mediante iNaturalistMX, plataforma donde cualquier participante puede subir observaciones.
No hace falta ser biólogo ni conocer el apellido científico de aquello fotografiado: la comunidad de la plataforma ayuda posteriormente a proponer y confirmar identificaciones.
Una caminata por el parque puede convertirse entonces en pequeño trabajo de campo, siempre que alguien mire alrededor antes de volver automáticamente hacia la pantalla.
La idea parece recreativa, pero los registros generan información sobre qué especies aparecen, dónde fueron observadas y cómo cambia la biodiversidad entre distintos espacios urbanos.
La capital ya descubrió que sus habitantes pueden resultar bastante competitivos cuando les piden mirar árboles: durante el reto de primavera reunió 52 mil 230 observaciones.
Participaron mil 117 personas y consiguieron documentar 3 mil 548 especies, números que colocaron a Ciudad de México en primer lugar nacional durante aquella edición.
El sábado empieza buscando aves
La programación de este sábado arranca a las siete de la mañana en Yautlica, Iztapalapa, con un recorrido dedicado especialmente a observar aves migratorias.
Dos horas después habrá opciones simultáneas en Desierto de los Leones, Parque Ecológico de la Ciudad de México, San Mateo Xalpa y otras zonas forestales.
En Santiago Tepalcatlalpan, por ejemplo, el recorrido será de ocho a doce por terrenos comunitarios donde los núcleos agrarios realizan restauración y conservación ambiental.
San Lorenzo Acopilco tendrá actividad durante el mismo horario, mientras San Bernabé Ocotepec recibirá participantes desde las nueve y media hasta el mediodía.
Quien prefiera algo menos forestal puede ir al Parque Reforma Social, en Miguel Hidalgo, entre diez y doce para registrar biodiversidad dentro de un parque urbano.
En Tlatelolco habrá recorrido desde las nueve y media para observar insectos, plantas silvestres y aves que utilizan el área de compostaje para alimentarse.
El Bosque de San Juan de Aragón abre otra posibilidad entre once y dos: recorrer sus humedales y conocer las especies que dependen de esos ecosistemas.
Y cuando oscurece todavía quedan murciélagos
El día puede terminar en Xochimilco, donde Acuexcomátl tendrá un recorrido nocturno dedicado a murciélagos entre seis y ocho de la noche.
Esa actividad sí tiene costo —83 pesos por persona— y cupo de 30 participantes; varias excursiones diurnas también requieren registro previo o manejan cupos limitados.
Pero participar en el reto no obliga a entrar a una visita organizada: también puede hacerse individualmente fotografiando organismos encontrados durante recorridos cotidianos y subiéndolos después.
Eso convierte la competencia en algo bastante democrático: una especie interesante puede aparecer en un bosque, pero también en un camellón, jardín o árbol vecino.
Durante cuatro días la ciudad sigue siendo exactamente la misma masa de edificios, avenidas, banquetas, postes, coches y millones de personas que conocemos.
Sólo cambia una instrucción.
Este fin de semana, antes de seguir caminando, hay que mirar qué otra cosa está caminando junto a nosotros.
