El Congreso capitalino estudia prohibir las chispas y los efectos con fuego dentro de restaurantes, bares y salones de fiestas. Las multas podrían ser elevadas.
La botella llega a la mesa, suena la música y aparecen las bengalas. El espectáculo dura unos segundos, pero un descuido puede terminar en tragedia.
En la Ciudad de México quieren ponerle un alto a esa costumbre que convierte cumpleaños, brindis y celebraciones en pequeños espectáculos de fuego.
El diputado Ernesto Villarreal Cantú, del Partido del Trabajo, presentó una iniciativa para prohibir bengalas, pirotecnia y otros dispositivos que produzcan chispas dentro de establecimientos comerciales.
La propuesta fue dada a conocer por el Congreso capitalino este viernes 16 de octubre y busca proteger tanto a los clientes como a los trabajadores.
La fiesta puede seguir pero sin llamaradas
La iniciativa pretende modificar la Ley de Establecimientos Mercantiles para impedir el uso de esos artefactos en restaurantes, bares, centros nocturnos y salones de eventos.
La prohibición abarcaría los interiores y las áreas techadas, incluso cuando las bengalas se utilicen como decoración, entretenimiento o parte del servicio de mesa.
También alcanzaría a la llamada pirotecnia fría, una expresión comercial que puede dar la impresión de que sus chispas no representan peligro alguno.
Para Villarreal Cantú, precisamente ahí está el problema: algunos establecimientos utilizan estos dispositivos como si fueran completamente seguros, pese a sus posibles consecuencias.
El legislador advierte que una chispa puede alcanzar cortinas, muebles, adornos o materiales inflamables y provocar un incendio donde hay numerosas personas reunidas.
“Los dispositivos que producen fuego o chispas incandescentes pueden encender materiales combustibles presentes en el establecimiento”, señala el diputado en su iniciativa.
Su preocupación no termina con las quemaduras. El humo, el pánico y las dificultades para abandonar un local también pueden agravar cualquier emergencia.
Una bengala puede convertir la salida en embudo
En un restaurante lleno, el fuego puede extenderse mientras los clientes intentan encontrar una salida, especialmente si hay pasillos estrechos o demasiadas personas.
El diputado sostiene que utilizar pirotecnia en lugares cerrados aumenta los riesgos porque las rutas de evacuación pueden resultar insuficientes durante una emergencia.
La iniciativa recuerda accidentes relacionados con fuegos artificiales en celebraciones públicas, aunque no presenta un registro específico de incendios recientes en antros capitalinos.
Ese detalle importa: la propuesta busca prevenir posibles tragedias, pero sus argumentos no deben confundirse con pruebas de una emergencia generalizada en los establecimientos.
Las multas también podrían echar chispas
El proyecto plantea agregar un artículo 12 Bis a la Ley de Establecimientos Mercantiles y modificar su artículo 66 para incluir sanciones económicas.
Las multas propuestas van de 351 a dos mil 500 veces la Unidad de Cuenta vigente, según el texto presentado ante el Congreso.
El monto final en pesos dependería del valor aplicable de esa unidad y de las disposiciones que eventualmente aprueben los legisladores de la ciudad.
La responsabilidad no recaería únicamente en quien encienda una bengala. La iniciativa también busca impedir que propietarios y trabajadores permitan su utilización.
Así, un negocio no podría deslindarse simplemente porque el artefacto lo encendió un empleado para acompañar una botella, un pastel o alguna celebración.
Las cocinas quedan fuera de la prohibición
La propuesta establece una excepción para los equipos de cocina y mantenimiento, siempre que se utilicen para sus funciones habituales y respeten las medidas de seguridad.
Es decir, no pretende impedir que un restaurante cocine con fuego ni que utilice herramientas necesarias para conservar sus instalaciones en buenas condiciones.
La diferencia está en la finalidad: preparar alimentos es una actividad propia del negocio; lanzar chispas para animar una fiesta es entretenimiento.
Todavía no es una prohibición vigente
La iniciativa fue enviada a la Comisión de Administración Pública Local, donde los diputados deberán estudiarla antes de decidir si avanza hacia una votación.
Por ahora, ningún restaurante o centro nocturno puede ser sancionado automáticamente bajo esta nueva disposición, porque la reforma todavía no ha sido aprobada.
El Congreso tendrá que definir si la prohibición resulta suficientemente clara, cómo se vigilaría su cumplimiento y qué sanciones corresponderían a cada infracción.
La discusión también alcanzará a los empresarios que utilizan bengalas como parte de sus espectáculos y promociones, especialmente durante celebraciones y fines de semana.
La pregunta es sencilla: ¿vale la pena arriesgar a los clientes por unos segundos de espectáculo? El Congreso tendrá que responder antes de convertirla en ley.
En una ciudad donde la fiesta rara vez necesita invitación, la propuesta busca recordar algo elemental: para celebrar no hace falta prenderle fuego al restaurante.
