El festival Poesía en Voz Alta regresa a Casa del Lago los días 17 y 18 de octubre. Música experimental, performance y videopoesía demostrarán que un poema también puede escucharse con todo el cuerpo.
La poesía tiene fama de vivir entre páginas silenciosas, pero este octubre decidió salir de los libros, conectar los amplificadores y ocupar un escenario.
Su próxima parada será Casa del Lago, en el Bosque de Chapultepec, donde el festival Poesía en Voz Alta celebrará su edición número 22.
Bajo el título Todavía un resonar, el encuentro reunirá propuestas que combinan palabra, música, performance y experimentación audiovisual durante el sábado 17 y domingo 18 de octubre.
La programación incluye artistas mexicanos e internacionales que utilizan la voz de maneras distintas, desde el canto y la interpretación musical hasta acciones escénicas difíciles de clasificar.
Aquí el poema no necesita permanecer inmóvil frente a un micrófono, porque también puede transformarse en sonido, movimiento, imagen o una experiencia compartida.
Los poemas aprendieron a usar amplificadores
Durante siglos, la poesía ha tenido una relación estrecha con la oralidad, aunque su presencia en los libros terminó convirtiéndose en su imagen más reconocible.
Poesía en Voz Alta recupera esa dimensión sonora y la lleva hacia territorios donde las palabras pueden convivir con instrumentos, tecnologías digitales y lenguajes escénicos.
La edición de 2026 propone escuchar lo que sucede cuando una voz deja de limitarse a recitar y comienza a experimentar con sus posibilidades expresivas.
El programa reúne música experimental, videopoesía, cine y performance, disciplinas que permiten explorar relaciones entre sonido, cuerpo e imagen sin seguir necesariamente una estructura convencional.
La experiencia tampoco exige conocer previamente a los artistas o dominar conceptos literarios, porque buena parte de su atractivo está en descubrir qué ocurre sobre el escenario.
Una voz puede convertirse en paisaje
Entre las figuras anunciadas destaca Julianna Barwick, compositora y cantante estadounidense reconocida por construir paisajes sonoros mediante capas de voz y tratamientos electrónicos.
Su trabajo permite imaginar una canción donde la voz no solamente cuenta una historia, sino que también construye el espacio musical que la rodea.
En lugar de depender exclusivamente de versos claramente pronunciados, algunas de sus composiciones utilizan repeticiones, texturas y armonías que transforman el canto en una atmósfera.
Esa manera de trabajar ayuda a entender por qué un festival dedicado a la poesía puede incorporar propuestas que no se parecen a una lectura literaria tradicional.
La palabra sigue siendo importante, pero el sonido también puede transmitir sensaciones sin necesidad de convertirse permanentemente en una explicación o un relato reconocible.
Del flamenco a las voces que incomodan
La programación también anuncia la participación de Perrate junto con Paco de Amparo, una colaboración que incorpora al encuentro expresiones relacionadas con la tradición flamenca.
Su presencia amplía el territorio del festival hacia una forma musical donde la voz, el ritmo y la interpretación mantienen una relación especialmente intensa.
También figuran Camille Mandoki, Verónica Gerber Bicecci y Maritea Dæhlin, creadoras vinculadas con prácticas artísticas que exploran distintas relaciones entre lenguaje, cuerpo y representación.
La diversidad del cartel permite anticipar un encuentro donde las propuestas no tendrán que compartir un mismo estilo para dialogar alrededor de la expresión vocal.
Esa convivencia es parte del atractivo: pasar de una experiencia musical a otra escénica puede modificar por completo nuestra idea de lo que significa escuchar poesía.
El poema también puede aparecer en una pantalla
La videopoesía combina recursos audiovisuales con procedimientos poéticos, aunque sus resultados pueden alejarse considerablemente de la simple lectura de versos acompañada por imágenes.
Una pieza puede utilizar montaje, sonido, movimiento y palabras para producir asociaciones que difícilmente existirían de la misma manera sobre una página impresa.
El cine y las propuestas escénicas incorporadas al festival amplían esas posibilidades, al reunir lenguajes que tradicionalmente han circulado por espacios culturales diferentes.
Así, una experiencia concebida alrededor de la poesía puede acercar al público a formas contemporáneas de creación que también pertenecen a la música y las artes visuales.
El encuentro no pretende sustituir los libros, sino recordar que la expresión poética puede encontrar otros soportes y otras maneras de relacionarse con sus públicos.
Chapultepec también tendrá algo que decir
Casa del Lago Juan José Arreola, recinto cultural de la UNAM ubicado en el Bosque de Chapultepec, recibirá las actividades principales durante el fin de semana.
El festival se realizará el sábado 17 y domingo 18 de octubre, por lo que todavía hay tiempo para revisar su programación y elegir actividades.
La institución mantiene información sobre artistas y presentaciones en su cartelera oficial, donde también deben consultarse horarios, condiciones de acceso y posibles actualizaciones.
Conviene hacerlo porque no todas las actividades de un encuentro multidisciplinario necesariamente comparten duración, ubicación específica o requisitos de ingreso para sus asistentes.
La propuesta general, sin embargo, resulta clara: convertir un espacio cultural de Chapultepec en punto de encuentro para distintas maneras de experimentar con la voz.
La poesía no estaba dormida
Quizá la mayor sorpresa de Poesía en Voz Alta sea descubrir que muchas prácticas consideradas experimentales recuperan algo muy antiguo: nuestra costumbre de comunicarnos mediante sonidos.
Antes de existir los teléfonos, las grabaciones o las plataformas digitales, las personas ya utilizaban el ritmo, el canto y la narración oral para compartir experiencias.
Las herramientas contemporáneas permiten transformar esas posibilidades, multiplicar una voz, relacionarla con imágenes o convertir una presentación en una experiencia que involucre distintos sentidos.
Por eso el festival no necesita anunciar que ha reinventado la poesía, sino mostrar cómo puede seguir cambiando cuando encuentra nuevas formas de expresión.
Durante dos días, Casa del Lago reunirá propuestas que invitan a escuchar con atención, incluso cuando aquello que sucede sobre el escenario resulte difícil de nombrar.
Y acaso ésa sea la mejor manera de acercarse a esta edición: olvidar por un momento cómo debería sonar un poema y descubrir cómo suena realmente.
