Perseverance ya explora Lac de Charmes, más allá del borde occidental de Jezero. Mientras tanto, Universum ofrece recorridos virtuales por el cráter donde comenzó su aventura marciana.
En Marte existe un automóvil que lleva más de cinco años recorriendo caminos sin asfalto, estaciones de servicio ni posibilidad alguna de llamar a una grúa.
Se llama Perseverance, tiene seis ruedas y pertenece a la NASA, aunque su domicilio actual resulta bastante más interesante que cualquier dirección conocida sobre nuestro planeta.
El explorador ya salió del cráter Jezero y ahora investiga Lac de Charmes, una región situada más allá de su borde occidental, según informó la NASA el 5 de octubre.
Mientras el vehículo continúa examinando rocas antiguas, en Ciudad de México existe una oportunidad extraordinaria: visitar virtualmente el territorio marciano donde comenzó aquella exploración científica.
El automóvil cambió de vecindario
Perseverance aterrizó el 18 de febrero de 2021 dentro del cráter Jezero, una enorme depresión donde los científicos identificaron evidencias de un antiguo lago y delta.
Durante años examinó ese territorio mediante cámaras, instrumentos científicos y recorridos cuidadosamente planificados, buscando comprender cómo era Marte cuando el agua modificaba su superficie.
Su desplazamiento hacia regiones exteriores representa una nueva etapa porque permite investigar materiales diferentes y ampliar la historia geológica reconstruida mediante observaciones realizadas sobre el terreno.
La NASA informó esta semana que el vehículo trabaja en Lac de Charmes, donde estudia rocas antiguas que podrían ofrecer información sobre procesos ocurridos mucho antes.
El nombre puede sonar como destino vacacional, pero allí no existen hoteles, restaurantes ni turistas; solamente un explorador robótico trabajando a millones de kilómetros de casa.
Universum tiene una excursión al cráter Jezero
La coincidencia resulta particularmente interesante porque este jueves 8 de octubre Universum, el museo de ciencias de la UNAM, ofrece recorridos virtuales por el cráter Jezero.
La actividad forma parte de la Semana Mundial del Espacio y permite aproximarse mediante recursos digitales al paisaje donde Perseverance comenzó sus investigaciones hace cinco años.
Las sesiones están programadas a las 11:00 y 12:00 horas, duran aproximadamente treinta minutos y tienen cupo limitado a diez participantes en cada recorrido.
Se realizan en la sala de exposiciones temporales del segundo piso del edificio A, dentro de Universum, en Ciudad Universitaria, con acceso mediante boleto del museo.
La actividad está dirigida a personas desde los doce años, por lo que conviene considerar tanto la edad mínima como la disponibilidad de lugares antes de acudir.
La visita no necesita traje espacial
El recorrido no significa conducir Perseverance desde México ni observar una transmisión directa de sus cámaras mientras el automóvil avanza sobre la superficie del planeta rojo.
La experiencia utiliza representaciones digitales para acercar al visitante a un territorio real, estudiado mediante fotografías, mediciones y observaciones realizadas por instrumentos científicos enviados desde la Tierra.
Es una diferencia fundamental: una reconstrucción virtual permite explorar visualmente lugares remotos, pero no debe confundirse con una caminata física ni con imágenes necesariamente transmitidas en vivo.
Lo fascinante consiste precisamente en que podemos reconocer pendientes, rocas y horizontes de un planeta donde todavía ningún ser humano ha puesto físicamente un pie.
Un automóvil que pesa casi una tonelada
Perseverance mide aproximadamente tres metros de largo y tiene una masa cercana a una tonelada, dimensiones que lo acercan más a un automóvil que a un pequeño robot doméstico.
Sin embargo, carece de asientos y volante porque sus pasajeros son instrumentos científicos destinados a estudiar minerales, examinar rocas y documentar características del paisaje marciano.
Sus seis ruedas deben desplazarse sobre terrenos irregulares mientras sistemas de navegación autónoma ayudan a resolver obstáculos durante recorridos previamente organizados por equipos terrestres.
La distancia impide manejarlo como un automóvil de radiocontrol porque las señales entre Marte y la Tierra necesitan varios minutos para completar su recorrido.
Por eso el vehículo debe realizar determinadas operaciones sin esperar instrucciones inmediatas, una capacidad indispensable cuando cualquier equivocación podría dejarlo inmovilizado lejos de toda ayuda humana.
Las piedras guardan la historia
Jezero fue elegido por sus características geológicas, especialmente las evidencias de agua antigua que convierten sus sedimentos en materiales valiosos para estudiar la evolución del planeta.
El vehículo investiga condiciones que pudieron favorecer ambientes habitables y busca posibles señales de vida microbiana antigua, aunque hasta ahora eso no equivale a demostrar que existió.
También obtiene muestras de roca y suelo mediante un sistema especializado, con la intención de conservar materiales que podrían examinarse posteriormente utilizando instrumentos científicos terrestres.
Su nueva ubicación en Lac de Charmes amplía las posibilidades de investigación porque incorpora terrenos diferentes a los estudiados durante las primeras etapas dentro del cráter.
La aventura científica no consiste únicamente en avanzar kilómetros, sino en encontrar rocas capaces de contar episodios de una historia planetaria escrita mucho antes de nuestra existencia.
Dos lugares de Marte en una misma historia
Este jueves, los visitantes de Universum podrán explorar virtualmente Jezero mientras Perseverance continúa trabajando en Lac de Charmes, más allá del borde occidental del cráter.
Esa separación es justamente lo que vuelve interesante la experiencia: el museo permite regresar al escenario inicial mientras el protagonista continúa descubriendo territorios nuevos.
No hace falta imaginar marcianos, ciudades enterradas ni vehículos deportivos atravesando dunas para encontrar algo extraordinario en una máquina que lleva años trabajando completamente sola.
Basta pensar que cada imagen enviada desde Marte permite reconocer un paisaje que existe realmente, aunque nosotros solamente podamos contemplarlo mediante pantallas y reconstrucciones digitales.
Y mientras alguien recorre virtualmente Jezero desde Ciudad Universitaria, un automóvil sin conductor sigue investigando piedras antiguas en otro lugar del planeta rojo.
La excursión dura treinta minutos.
El viaje de Perseverance todavía no termina.
