Hacienda entrega este 8 de septiembre al Congreso el proyecto económico para 2027. No es solamente el presupuesto: ahí estarán las previsiones de crecimiento, cuánto espera recaudar el gobierno, cuánto pretende gastar y cuánto tendrá que pedir prestado. Estas son las cuentas para entenderlo sin ser economista.
Cada septiembre el gobierno mexicano entrega varios cientos de páginas llenas de tablas, siglas, estimaciones y conceptos fiscales capaces de hacer parecer complicada una pregunta bastante sencilla:
¿Cuánto dinero tendrá México el próximo año y en qué piensa gastarlo?
Este martes 8 de septiembre la Secretaría de Hacienda entregará al Congreso el Paquete Económico 2027, integrado fundamentalmente por los Criterios Generales de Política Económica, la Iniciativa de Ley de Ingresos, el Proyecto de Presupuesto de Egresos y, si propone modificaciones fiscales, la llamada Miscelánea Fiscal.
No es todavía el presupuesto definitivo. Es la propuesta del Ejecutivo que después discutirán y modificarán los legisladores.
Pero para entender qué está proponiendo realmente el gobierno no es necesario leerlo completo.
Hay que encontrar cinco cuentas.
1. ¿CUÁNTO CREE HACIENDA QUE CRECERÁ MÉXICO?
Parece un pronóstico económico, pero también es la primera pieza del presupuesto.
Una economía que crece más produce normalmente más ingresos fiscales. Si Hacienda calcula un crecimiento demasiado optimista, también puede sobreestimar cuánto dinero recibirá.
En abril, los Pre-Criterios de Política Económica colocaron el crecimiento de 2027 en un rango de 1.9 a 2.9%, con inflación de 3%, dólar promedio de 18.50 pesos y tasa promedio de Cetes a 28 días de 5.9%.
Mañana sabremos si Hacienda conserva esos números.
Hay una referencia para contrastarlos: los especialistas privados consultados por el Banco de México tienen una expectativa de crecimiento más cercana a 1.8%.
Por eso el primer número que conviene buscar no está realmente en una dependencia o programa del presupuesto.
Está en la expectativa de crecimiento sobre la cual se construyen muchas de las cuentas.
2. ¿CUÁNTO DINERO ESPERA RECAUDAR?
Después viene la Ley de Ingresos.
Ahí el gobierno calcula cuánto obtendrá por ISR, IVA, IEPS, petróleo, cuotas, derechos y otras fuentes.
Para 2026 se estimaron ingresos presupuestarios por alrededor de 8.7 billones de pesos, equivalentes aproximadamente a 22.5% del PIB.
El problema es que México llega a 2027 con poco espacio para aumentar el gasto sin conseguir ingresos adicionales.
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, CIEP, anticipa que no necesariamente veremos una gran reforma fiscal, pero sí pueden aparecer modificaciones al Código Fiscal, mayor fiscalización, cambios arancelarios y más digitalización tributaria para intentar recaudar.
El sector empresarial ya puso una línea roja.
Coparmex pidió que la consolidación fiscal se realice sin crear nuevos impuestos, mediante mayor eficiencia recaudatoria, combate a la evasión y ampliación de la base de contribuyentes.
Mañana habrá que revisar no solamente cuánto pretende recaudar Hacienda.
También cómo piensa conseguirlo.
3. ¿CUÁNTO QUIERE GASTAR?
Ésta es la parte más conocida: el Presupuesto de Egresos.
Aquí aparecerá cuánto propone el Ejecutivo para salud, educación, seguridad, infraestructura, programas sociales, secretarías, organismos públicos, estados y empresas del gobierno.
Pero una parte importante del dinero prácticamente llega apartada.
Pensiones, servicio de la deuda, participaciones a los estados y otros compromisos reducen el margen para decidir libremente dónde gastar.
A eso se suman programas sociales prioritarios y las necesidades financieras de Pemex.
Por eso la discusión importante no será únicamente quién recibe más.
También será:
¿quién puede recibir menos?
Coparmex pidió dejar atrás la “inercia presupuestaria”, revisar programas y proyectos y dirigir recursos hacia seguridad, salud, educación, energía, agua e infraestructura productiva. También planteó que los apoyos a Pemex y CFE estén sujetos a objetivos verificables y no reduzcan permanentemente los recursos disponibles para otras prioridades.
Desde el Consejo Coordinador Empresarial también se ha pedido eficiencia en el ejercicio del gasto, eliminación de erogaciones superfluas y privilegiar proyectos productivos.
La pregunta incómoda será comprobar dónde hizo Hacienda esa selección.

4. ¿CUÁNTO FALTA?
Ésta es probablemente la cuenta más importante.
Si el gobierno quiere gastar más de lo que obtiene, la diferencia tiene que financiarse.
En 2024 los Requerimientos Financieros del Sector Público —la medida más amplia del déficit— alcanzaron alrededor de 5.8% del PIB. Hacienda inició después un proceso de consolidación fiscal que, según sus previsiones anteriores, deberá continuar en 2027.
Mañana conoceremos la nueva cifra.
No es una discusión abstracta.
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, ha advertido sobre la presión creciente que representa la deuda pública y estima que su costo financiero podría rondar 1.6 billones de pesos durante 2027, bajo los escenarios conocidos antes de la presentación del paquete.
Es dinero destinado al pago de intereses y otros costos financieros antes de construir una carretera, contratar personal médico o abrir una escuela.
Por eso déficit y deuda serán dos de los números más vigilados.
5. ¿QUÉ ESTÁ SACRIFICANDO PARA QUE LAS CUENTAS CIERREN?
Ésta es la cuenta que normalmente no aparece con ese nombre.
Si los ingresos crecen poco, existen compromisos difíciles de reducir y el gobierno pretende disminuir gradualmente el déficit, alguien tendrá que absorber el ajuste.
Puede aparecer en inversión.
En salud.
En educación.
En infraestructura.
En organismos públicos.
O mediante mayores ingresos.
Economistas de Banamex han advertido que existen fuertes rigideces en el gasto, poco margen presupuestario y, simultáneamente, la necesidad de estabilizar la deuda y atender la situación financiera de Pemex.
México Evalúa ha señalado otra presión: las calificadoras necesitan observar una trayectoria fiscal creíble y sostenible.
El presupuesto tendrá que intentar hacer ambas cosas.
LA CUENTA COMPLETA
El Paquete Económico puede parecer una discusión reservada para economistas porque utiliza palabras como RFSP, balance primario, SHRFSP y gasto programable.
Pero detrás de todas ellas hay una operación bastante reconocible.
Ingresos menos gastos igual a dinero que falta.
Y el dinero que falta tiene que financiarse.
La dificultad de 2027 es que México llega con compromisos importantes: pensiones crecientes, programas sociales, servicio de la deuda, necesidades de Pemex e inversión pública, mientras intenta reducir gradualmente su déficit.
El sector privado está pidiendo disciplina sin nuevos impuestos. El gobierno promete preservar sus prioridades sociales. Las calificadoras observarán la deuda. Y una economía que crezca menos de lo esperado puede reducir los ingresos disponibles.
Hay incluso una paradoja interesante en las demandas empresariales: reducir déficit y endeudamiento, evitar nuevos impuestos y, al mismo tiempo, destinar mayores recursos a seguridad, salud, educación e infraestructura.
Todas pueden ser peticiones razonables.
Pero las cuatro tienen que caber en la misma calculadora.
Este martes Hacienda pondrá números a todas esas promesas.
Entonces podremos hacer una pregunta todavía más sencilla que las anteriores:
¿alcanzan?
