Las familias que durante años denunciaron el desabasto de medicamentos oncológicos llevaron su reclamo hasta la FGR contra Andrés Manuel López Beltrán y Amílcar Olán. La denuncia aparece cuando otro nombre relacionado periodísticamente con el entorno empresarial de los Olán acaba de caer: Iván Cazarín, “El Tanque”.
Durante años, Andrés Manuel López Beltrán y Jorge Amílcar Olán aparecieron juntos principalmente en fotografías, investigaciones periodísticas, grabaciones filtradas y explicaciones sobre negocios realizados durante el gobierno de López Obrador.
Desde este miércoles existe algo diferente.
Sus nombres llegaron juntos a la Fiscalía General de la República mediante una denuncia presentada por padres y madres de niñas y niños con cáncer.
El Movimiento Nacional por la Salud Papás de Niños con Cáncer y organizaciones acompañantes acudieron a la FGR para pedir una investigación sobre presuntas responsabilidades relacionadas con el desabasto oncológico.
Los denunciantes plantean posibles delitos de genocidio, delincuencia organizada y homicidio culposo, además de aquellos que eventualmente determine el Ministerio Público durante la investigación.
Eso tampoco significa que esos delitos estén acreditados.
Significa que las familias están pidiendo formalmente a la Fiscalía investigar si existen elementos suficientes para perseguirlos y, eventualmente, establecer responsabilidades penales.
La historia empieza en las medicinas
El nombre de Amílcar Olán no aterrizó casualmente en esta denuncia. Una parte de su expansión empresarial ocurrió precisamente dentro del sector público de salud.
Romedic, empresa constituida por Olán y su padre, obtuvo contratos públicos por más de 490 millones de pesos para medicamentos en Tabasco y Quintana Roo entre 2020 y 2022.
Investigaciones periodísticas documentaron además observaciones sanitarias relacionadas con la empresa y operaciones efectuadas durante los años en que el desabasto de medicamentos provocaba protestas de familias.
Eso tampoco demuestra automáticamente que aquellos contratos hayan causado la falta de medicamentos oncológicos ni, mucho menos, las muertes atribuidas por los denunciantes al desabasto.
Ésa será precisamente una de las enormes dificultades probatorias de la querella.
Los padres sostienen que más de cinco mil menores habrían muerto como consecuencia de interrupciones o carencias en sus tratamientos.
No existe hasta ahora una determinación judicial que establezca esa cifra ni una relación causal individual entre aquellos fallecimientos, determinados contratos y las personas denunciadas.
El apellido que aparece junto a Olán
Andrés Manuel López Beltrán entra en la denuncia por una historia distinta.
La amistad entre Olán y los hijos del expresidente López Obrador no constituye por sí misma ninguna irregularidad. El propio expresidente reconoció públicamente aquella relación.
Lo relevante son las investigaciones periodísticas que durante años han intentado determinar si esa cercanía tuvo alguna influencia sobre negocios obtenidos durante el sexenio anterior.
Olán apareció primero alrededor de contratos sanitarios.
Después alrededor del Tren Maya.
Más tarde alrededor de Dos Bocas.
Y posteriormente en grabaciones relacionadas con suministros de balasto y otros negocios vinculados con grandes proyectos públicos.
Andy y Gonzalo López Beltrán han rechazado señalamientos sobre tráfico de influencias y participación indebida en contratos gubernamentales.
Hasta este miércoles tampoco existe una acusación penal de la FGR contra Andy derivada de aquellas investigaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum fue particularmente explícita: aseguró que la fiscal Ernestina Godoy le informó que Andrés Manuel López Beltrán no está siendo investigado.
La denuncia de los padres abre ahora otra puerta.
Y entonces cayó El Tanque
La coincidencia temporal vuelve todavía más delicada esta historia.
Dos días antes de que los padres llevaran su denuncia ante la Fiscalía, fuerzas federales detuvieron en Zapopan a Iván Cazarín Molina, conocido como “El Tanque”.
Las autoridades lo identifican como presunto operador regional del Cártel Jalisco Nueva Generación con actividades en Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Puebla.
También lo relacionan con narcotráfico, extorsión, robo de hidrocarburos y con el ataque de 2015 contra un helicóptero de las Fuerzas Armadas en Jalisco.
Pero existe otro antecedente.
Su nombre había aparecido recientemente en investigaciones periodísticas sobre los Olán.
El contacto era el hermano
Aquí conviene colocar exactamente cada pieza porque juntar los nombres incorrectamente transformaría un señalamiento periodístico en una acusación inexistente.
Los audios difundidos atribuyen el contacto directo con “El Tanque” a Luis Alberto Olán Aparicio, hermano de Amílcar.
En una de esas grabaciones, Luis Alberto presume conocer al personaje identificado como integrante de “la maña” y habla de su capacidad para intervenir ante extorsiones.
La historia estaba relacionada con proveedores de balasto destinados a proyectos ferroviarios del gobierno anterior, quienes presuntamente enfrentaban cobros de grupos criminales.
En otra grabación atribuida a Amílcar, éste habla precisamente de las relaciones de su hermano Luis Alberto con aquellas personas.
Las grabaciones fueron difundidas periodísticamente.
Su contenido puede constituir material relevante para una investigación, pero no equivale por sí mismo a una sentencia ni demuestra participación criminal de Amílcar.
Mucho menos establece automáticamente una relación penal entre “El Tanque” y Andy López Beltrán.
La captura cambió una cosa
Hasta el lunes, “El Tanque” era fundamentalmente un nombre pronunciado dentro de grabaciones y reportajes cuando la conversación llegaba al entorno empresarial de los Olán.
Ahora está detenido.
Y quedó a disposición de las autoridades federales.
Eso significa que la Fiscalía tiene frente a sí a una persona que puede ser investigada sobre actividades criminales que las propias autoridades le atribuyen.
Entre las preguntas posibles estará determinar si existieron realmente los contactos descritos en aquellas grabaciones y qué naturaleza tuvieron.
Sheinbaum dijo este miércoles no contar con información oficial que confirme un vínculo entre Cazarín y Amílcar Olán.
Pidió que sea la FGR quien lo aclare.
Tres historias todavía distintas
Por ahora existen tres expedientes narrativos que sería incorrecto convertir artificialmente en uno solo.
Está el desabasto de medicamentos oncológicos y la responsabilidad que las familias quieren que investigue la Fiscalía.
Están los negocios públicos de empresas relacionadas con Amílcar Olán y las investigaciones periodísticas sobre su cercanía con los hijos del expresidente.
Y está la captura de “El Tanque”, cuya relación con Luis Alberto Olán ha sido señalada mediante grabaciones difundidas públicamente.
Existen puentes periodísticos entre esas historias.
Todavía falta saber cuáles existen judicialmente.
La Fiscalía ya tiene los nombres
Ésa es probablemente la diferencia más importante de esta semana.
Durante años, muchas acusaciones alrededor de Andy López Beltrán y Amílcar Olán quedaron atrapadas en una discusión repetitiva.
Un reportaje publicaba documentos o audios.
La oposición exigía investigaciones.
Los involucrados negaban irregularidades.
El gobierno rechazaba culpabilidades por asociación.
Y la discusión regresaba nuevamente al terreno político.
Ahora dos acontecimientos colocaron parte de aquella historia frente a autoridades ministeriales.
“El Tanque” está detenido.
Y los padres de niños con cáncer ya presentaron su denuncia.
Eso no convierte en culpable a ninguno de los señalados.
Tampoco demuestra que las distintas historias estén conectadas penalmente.
Pero modifica una pregunta que México lleva varios años formulando.
Ya no consiste solamente en saber qué dicen los audios, cuánto facturaron determinadas empresas o quién era amigo de quién.
Ahora existe una pregunta considerablemente más concreta.
¿Qué encontrará la Fiscalía cuando tenga que investigar?
