Foto: Museo del Textil
Frente al Templo Mayor abrió un museo donde algodón, ixtle, seda, tintes, bordados y telares cuentan historias. Hay más de 200 piezas y ninguna debería mirarse solamente como ropa bonita.
México puede leerse en piedra, papel y códices. Desde junio también existe en el Centro Histórico un museo que propone intentar otra lectura: hacerlo mediante hilos.
El Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos ocupa la histórica Casa del Marqués del Apartado, frente al Templo Mayor, en República de Argentina 12.
Adentro hay más de 200 piezas presentadas rotativamente. Pero entrar pensando únicamente en huipiles, rebozos y bordados bonitos sería perderse aproximadamente la mitad de la historia.
Porque antes de convertirse en prenda, un textil necesitó una materia prima, herramientas, conocimientos, tiempo y unas manos capaces de convertir fibras dispersas en algo extraordinariamente organizado.
Después llegó todo lo demás.
Una tela puede decir de dónde vienes
Las doce salas dedicadas al patrimonio textil recorren fibras como algodón, ixtle, seda, pita y chichicastle, además de tintes naturales, herramientas y diferentes técnicas de elaboración.
El visitante puede encontrarse desde malacates utilizados por antiguos mexicanos hasta telares contemporáneos. El hilo funciona aquí como una tecnología cuya historia lleva siglos actualizándose.
Pero los materiales solamente forman la gramática.
Las combinaciones de colores, figuras, ornamentos y técnicas pueden expresar relación con la naturaleza, religiosidad, pertenencia comunitaria, roles familiares, sensibilidad estética y maneras particulares de entender el tiempo.
Una prenda, por tanto, puede ser simultáneamente vestido, mapa, memoria, conocimiento y pertenencia.
Y cambia.
Ésa es una parte fundamental del museo: evitar que los textiles indígenas aparezcan como reliquias congeladas de un México desaparecido. Las técnicas sobreviven precisamente porque siguen transformándose.
Los textiles acompañan nacimientos, celebraciones, trabajo cotidiano y muerte. Incorporan materiales, influencias y necesidades nuevas sin dejar necesariamente de conservar conocimientos transmitidos durante generaciones.
Eso explica las dos palabras más importantes del proyecto: patrimonio vivo.
El hilo también puede sostener el aire
Ahora mismo existe otra razón para entrar. Hasta el 8 de octubre permanece abierta La forma que sostiene el aire, primera exposición temporal del nuevo museo.
La muestra pertenece a Trine Ellitsgaard, artista textil nacida en Dinamarca y radicada desde hace décadas en Oaxaca, cuyo trabajo dialoga con artesanas y artesanos mexicanos.
Utiliza lana, henequén, seda, hilos de oro y hasta crin de caballo para construir piezas donde tejido y escultura empiezan a confundirse deliberadamente.
Es una buena compañía para la colección permanente porque demuestra algo importante: tradición y creación contemporánea no necesitan ocupar habitaciones separadas ni mirarse desde siglos diferentes.
También hay una ventana arqueológica con vestigios del inmueble y espacios destinados a talleres, formación, convivencia y actividades con quienes producen actualmente estas piezas.
Eso último importa particularmente.
Durante demasiado tiempo, la artesanía mexicana ha sido admirada mientras sus creadores permanecen anónimos. Reconocer una técnica sin reconocer a quien la domina deja incompleta cualquier historia.
El MUT intenta colocar nuevamente a artesanas, artesanos y comunidades en el centro del relato, no únicamente a las prendas que terminan dentro de las vitrinas.
La entrada general cuesta 95 pesos. Estudiantes, docentes, adultos mayores acreditados, personas de comunidades indígenas y artesanas y artesanos cuentan con acceso gratuito.
A unas cuadras hay edificios que cuentan conquistas, gobiernos, religiones y revoluciones.
Éste cuenta otra historia.
Una donde México puede empezar siendo una fibra.
Después alguien toma el hilo.
Y comienza a escribir.
DATOS PARA IR
Qué: Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (MUT)
Dónde: República de Argentina 12, Centro Histórico, CDMX
Horario: martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas
Entrada general: $95
Colección: más de 200 piezas textiles presentadas rotativamente
Temporal: La forma que sostiene el aire, de Trine Ellitsgaard
Hasta: 8 de octubre de 2026
Acceso gratuito: entre otros grupos, estudiantes y docentes acreditados, personas mayores acreditadas, comunidades indígenas y artesanas y artesanos.
