El déficit comercial con el gigante asiático creció 4.8% durante los primeros ocho meses de 2026. México compra casi diez dólares en productos chinos por cada dólar que le vende.
México aumentó los impuestos a numerosos productos chinos para proteger su industria, pero las compras al gigante asiático siguieron creciendo durante los primeros ocho meses de 2026.
El déficit comercial con China alcanzó 82 mil 721 millones de dólares entre enero y agosto, un incremento anual de 4.8%, según cifras del INEGI.
Esto significa que México compró a China mercancías por un valor considerablemente mayor al de los productos mexicanos vendidos en ese mercado durante el mismo periodo.
La diferencia volvió a crecer pese a los aranceles establecidos por el gobierno federal desde enero, destinados a proteger industrias nacionales frente a productos importados.
México compra casi diez veces lo que vende
Las importaciones mexicanas procedentes de China sumaron 92 mil 655 millones de dólares entre enero y agosto, un aumento de 8.7% respecto del año anterior.
En cambio, las exportaciones mexicanas hacia ese país alcanzaron 9 mil 934 millones de dólares, aunque registraron un crecimiento mucho mayor, de 58.1% anual.
La comparación muestra el tamaño del desequilibrio: por cada dólar que México vendió a China, compró aproximadamente 9.3 dólares en mercancías de origen chino.
Las cifras fueron recopiladas por El Economista a partir de estadísticas oficiales y muestran que las compras mantienen su crecimiento pese a las nuevas barreras comerciales.
Los aranceles no alcanzan para cerrar la puerta
El primero de enero entraron en vigor nuevos impuestos de importación para productos procedentes de países con los cuales México no tiene tratados de libre comercio.
Las tarifas van de 5% a 50% y alcanzan mil 463 clasificaciones de mercancías, entre ellas automóviles, textiles, calzado, acero, juguetes y diversos productos industriales.
La Secretaría de Economía justificó originalmente las medidas como una herramienta para proteger empleos, fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia de mercancías provenientes de Asia.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó en septiembre de 2025 que el déficit comercial mexicano con Asia había aumentado 83% entre 2020 y 2024.
“Si nosotros no tomamos medidas, no va a haber cómo financiar eso”, declaró entonces el funcionario al justificar la necesidad de modificar los aranceles.
Sin embargo, las nuevas tarifas solamente afectan determinadas mercancías y no representan una prohibición general para comprar productos chinos, cuya presencia continúa extendiéndose.
China también vende las piezas de lo que México fabrica
Entre los principales productos chinos que ingresan al país aparecen teléfonos celulares, computadoras, automóviles, autopartes, pantallas y componentes electrónicos utilizados por distintas industrias.
No todas esas mercancías llegan directamente a los consumidores, porque muchas funcionan como piezas, maquinaria o materiales indispensables para fabricar otros productos dentro de México.
Esto ayuda a explicar por qué las importaciones pueden seguir creciendo incluso cuando el gobierno busca proteger la producción nacional mediante impuestos a determinadas mercancías.
La industria automotriz, por ejemplo, necesita componentes fabricados en distintos países para ensamblar vehículos que posteriormente pueden venderse tanto en México como en Estados Unidos.
Por eso, comprar más productos chinos no significa necesariamente que todos estén desplazando artículos mexicanos, aunque determinadas importaciones sí pueden competir con fabricantes nacionales.
Una protección que también tiene excepciones
El gobierno mexicano eliminó esta semana el arancel de 10% aplicado a determinadas autopartes importadas, una medida destinada a favorecer inversiones en la industria automotriz.
La decisión permitirá mantener sin ese gravamen ciertas compras durante cinco años, incluso cuando las piezas procedan de China u otros países proveedores de componentes industriales.
La modificación muestra que la política comercial combina restricciones para proteger algunos sectores con facilidades para aquellos que necesitan materiales extranjeros para producir.
Al mismo tiempo, las marcas chinas de electrónicos y electrodomésticos mantienen una presencia importante en México, impulsadas por precios competitivos y una oferta cada vez más amplia.
El déficit no significa que México perdió ese dinero
Un déficit comercial ocurre cuando un país compra más mercancías de las que vende a otro, pero no equivale automáticamente a una pérdida económica.
Las importaciones también pueden representar maquinaria, tecnología o materiales que ayudan a producir bienes, generar empleos y sostener exportaciones hacia otros mercados internacionales.
El problema aparece cuando la dependencia de proveedores externos limita las posibilidades de desarrollar industrias nacionales o deja sectores productivos vulnerables ante interrupciones comerciales.
México enfrenta precisamente ese desafío: reducir desequilibrios sin encarecer demasiado los materiales que necesitan sus fábricas ni afectar la competitividad de sus productos.
Si continúa la tendencia observada hasta agosto, el país podría cerrar 2026 con un tercer récord consecutivo de déficit comercial frente a China.
Los aranceles llevan más de nueve meses funcionando, pero todavía no han conseguido reducir la diferencia entre lo que México compra y vende al gigante asiático.
