El FMI dice que la inversión tecnológica ayuda a sostener la economía mundial. El problema aparece abajo: los empleos de entrada empiezan a desaparecer.
La inteligencia artificial está haciendo algo extraordinariamente contradictorio: sostiene parte del crecimiento mundial mientras empieza a deteriorar algunos de los trabajos utilizados para entrar al mercado laboral.
Kristalina Georgieva dijo este lunes en Bangkok que la inversión en infraestructura de inteligencia artificial mantiene el crecimiento global alrededor de tres por ciento anual.
Asia aparece entre las principales beneficiarias porque fabrica buena parte del hardware, componentes, centros de datos y equipos necesarios para alimentar esa expansión tecnológica global.
Pero el mismo fenómeno que impulsa fábricas, exportaciones e inversiones empieza a modificar una institución menos visible: el primer empleo de millones de trabajadores jóvenes.
La escalera pierde los primeros peldaños
El presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, advirtió que la reducción de puestos para recién graduados ya constituye uno de los primeros impactos laborales claramente visibles.
No se trata solamente de despidos. Muchas empresas pueden dejar de crear posiciones junior porque ciertas tareas iniciales ya son realizadas parcialmente por herramientas automatizadas.
Esos puestos históricamente servían para aprender procedimientos, adquirir experiencia, cometer errores supervisados y desarrollar capacidades que después permitían ocupar funciones de mayor responsabilidad profesional.
Eliminar ese escalón puede aumentar productividad inmediatamente, pero también crear una pregunta incómoda: quién ocupará después puestos senior si nadie pudo empezar desde abajo primero.
El FMI calcula que alrededor de 60 por ciento de los empleos en economías avanzadas están expuestos a inteligencia artificial, aunque exposición no significa necesariamente desaparición.
Aproximadamente la mitad de esos trabajos podría beneficiarse mediante mayor productividad, mientras otra parte enfrentaría reducción de tareas, salarios o incluso demanda laboral futura menor.
El crecimiento también puede dejar gente afuera
Ahí aparece la paradoja macroeconómica: inversión tecnológica puede elevar producto interno bruto al mismo tiempo que vuelve más difícil comenzar una carrera profesional estable.
Las economías avanzadas poseen además mayor capacidad para aprovechar esa tecnología, mientras países pobres enfrentan menos exposición inmediata pero también menos infraestructura para beneficiarse económicamente.
Georgieva advirtió que esa diferencia puede ampliar desigualdades entre países, porque quienes
