El INEGI reporta que los alimentos aumentaron 5.5% anual en las ciudades, por encima de la inflación general de 3.45%. La cebolla y el jitomate encabezan los encarecimientos.
La inflación general muestra una moderación respecto al año pasado, pero las familias mexicanas enfrentan una realidad diferente cuando compran los alimentos indispensables para sus hogares.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló que la canasta alimentaria urbana aumentó 5.5% anual durante septiembre, mientras la inflación general alcanzó 3.45%.
La diferencia significa que los productos necesarios para alimentarse se encarecieron más rápidamente que el promedio de bienes y servicios considerados para calcular la inflación nacional.
Una familia necesita 10 mil 362 pesos para comer
En septiembre de 2026, una persona necesitó 2,590.51 pesos mensuales para adquirir la canasta alimentaria urbana, frente a aproximadamente 2,455 pesos del mismo mes anterior.
Para una familia de cuatro integrantes, el gasto alimentario de referencia pasó de 9,819 a 10,362 pesos mensuales, aproximadamente 544 pesos adicionales en un año.
En las comunidades rurales, el costo de la canasta alimentaria llegó a 1,940.96 pesos por persona, después de registrar un incremento anual de 4.9%.
Una familia rural de cuatro integrantes requiere aproximadamente 7,764 pesos mensuales para cubrir esa referencia alimentaria, sin considerar otros gastos indispensables para mantener el hogar.
La cebolla y el jitomate le ponen precio a la diferencia
Entre los alimentos que más contribuyeron al encarecimiento aparecen la cebolla, con un incremento anual de 89.9%, y el jitomate, cuyos precios aumentaron 26.7%.
Los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar también registraron un aumento de 5.8%, según los resultados publicados por el instituto estadístico este martes.
El problema no se limita al supermercado, porque las familias también deben enfrentar gastos de transporte, vivienda, educación y servicios que forman parte de su presupuesto.
Cuando se consideran alimentos y otras necesidades básicas, una persona necesita 4,951.66 pesos mensuales en las ciudades y 3,553.70 pesos en las comunidades rurales.
Menos inflación no significa precios más bajos
La inflación de septiembre fue inferior al 3.8% registrado durante el mismo mes de 2025, pero eso no significa que los productos hayan recuperado sus precios anteriores.
De hecho, la tasa anual subió respecto a agosto de 2026, cuando se ubicó en 3.26%, confirmando que la evolución de los precios no es uniforme.
La disminución frente al año anterior solamente indica que el conjunto de precios crece a un ritmo menor, mientras muchos alimentos continúan acumulando aumentos.
Los datos muestran una diferencia importante entre la estabilidad de los indicadores económicos y el dinero que necesitan las familias para mantener sus hábitos de alimentación.
La próxima vez que una familia escuche que la inflación está controlada, tendrá otro indicador para contrastarlo: cuánto dinero necesita reunir para llenar su despensa.
