El Instituto aprobó una nueva identidad visual que sustituye el rosa por tonos grises. La renovación será gradual, pero la Contraloría advirtió que no existe todavía una estimación integral de cuánto costará aplicarla.
El INE ya decidió cómo quiere verse. Lo que todavía no aparece completo es cuánto costará cambiar de apariencia.
El Instituto Nacional Electoral aprobó en septiembre una nueva identidad institucional que modifica colores, logotipo y diferentes elementos gráficos utilizados en oficinas, documentos, vehículos, uniformes y materiales electorales.
El tradicional rosa mexicano pierde protagonismo y la nueva imagen incorpora principalmente gris oscuro, blanco y distintas tonalidades neutras, aunque conserva elementos reconocibles del emblema institucional.
La Junta General Ejecutiva aprobó el nuevo Manual de Identidad Institucional el 9 de septiembre y realizó posteriormente ajustes al documento durante su sesión del día 24.
El cambio no significa que mañana tengan que desaparecer todos los chalecos, letreros y vehículos con la imagen anterior.
El propio INE estableció que la transición deberá realizarse de manera gradual y progresiva, aprovechando materiales existentes y evitando desechar bienes que todavía puedan utilizarse.
Precisamente ahí comienza la pregunta por el dinero.
El contralor general del Instituto, Víctor Hugo Carvente, advirtió que el proyecto no presentó una estimación integral del costo que implicará adoptar la nueva identidad en toda la estructura electoral.
Y la estructura no es pequeña.
El INE tiene oficinas centrales, 32 juntas locales y 300 juntas distritales, además de módulos de atención ciudadana distribuidos por el país y una flota de vehículos utilizada para actividades electorales.
La identidad institucional aparece también en señalización, papelería, credenciales, chalecos, gorras, playeras, mochilas, publicaciones, plataformas digitales y numerosos materiales utilizados durante los procesos electorales.
No todo tendrá que sustituirse inmediatamente ni todo implica el mismo gasto.
Modificar una plantilla digital puede tener un costo marginal. Cambiar señalización física, rotular vehículos o sustituir prendas y materiales conforme terminen sus existencias sí requiere recursos.
Por eso conocer la factura final dependerá también del ritmo de implementación.
El asunto aparece mientras el Instituto prepara su presupuesto para 2027, año con elecciones locales y antesala de la elección federal de 2028.
Para el próximo ejercicio, el INE aprobó un anteproyecto de presupuesto base por 31 mil 431.9 millones de pesos, cantidad que incluye sus actividades institucionales y prerrogativas de los partidos políticos.
El cambio de identidad no equivale, por supuesto, a gastar nuevamente en cada objeto que lleve el logotipo anterior. El acuerdo pretende justamente evitar una sustitución inmediata.
Pero tampoco será gratuito.
La nueva imagen irá apareciendo conforme se renueven materiales, uniformes, señalización y bienes institucionales. La pregunta pendiente es cuánto de ese proceso representará gasto adicional y cuánto ocurrirá dentro de compras que el Instituto tendría que realizar de cualquier manera.
El INE ya escogió el gris.
Ahora falta ponerle números.
