Foto: windy.com
El ciclón llegó a ser categoría 5 más de una vez mientras recorría el Pacífico mexicano. Después de días de cambios de intensidad y trayectoria, finalmente alcanzó Baja California Sur y todavía amenaza con lluvias, viento e inundaciones.
Durante una semana Polo hizo algo desesperante para cualquiera que intentara anticipar sus movimientos: avanzó frente a México, cambió de intensidad, modificó expectativas y obligó a mirar constantemente hacia el Pacífico.
Finalmente llegó a tierra. El huracán ingresó por Baja California Sur, en el municipio de Comondú, después de haber recorrido cientos de kilómetros frente al litoral mexicano.
Su llegada resulta menos poderosa que algunos de sus momentos en mar abierto, pero eso no significa que sea inocua. Polo todavía conserva capacidad para provocar lluvias intensas, inundaciones y fuertes vientos.
La historia había comenzado varios días antes y bastante lejos de la península. Mientras avanzaba frente al Pacífico sur mexicano, el ciclón encontró condiciones que permitieron una intensificación extraordinariamente rápida.
La mañana del 22 de septiembre alcanzó categoría 5, el máximo de la escala Saffir-Simpson. Estaba entonces aproximadamente 355 kilómetros al sur de Zihuatanejo, Guerrero.
Sus vientos máximos sostenidos llegaron a 260 kilómetros por hora y las rachas alcanzaron 315. Era un huracán extremadamente poderoso, aunque su centro permanecía sobre el océano.
Polo se desplazó paralelo a buena parte de la costa mexicana. Su circulación, sin embargo, extendió lluvias, oleaje y viento mucho más allá del pequeño punto que marcaba su ojo.
Después comenzó una historia poco lineal. El huracán perdió intensidad, pero no desapareció. Mientras continuaba desplazándose por el Pacífico volvió a encontrar condiciones suficientes para fortalecerse otra vez.
La madrugada del 25 de septiembre recuperó nuevamente la categoría 5. Estaba entonces 430 kilómetros al sur-suroeste de Cabo Corrientes, Jalisco, desplazándose hacia el oeste.
Otra vez registró vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora y rachas de 315. Para entonces Baja California Sur ya comenzaba a aparecer claramente dentro de su camino.
Protección Civil amplió los alertamientos. El 25 de septiembre había 67 municipios de siete estados incluidos en diferentes niveles preventivos del Sistema de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales.
Polo volvió después a debilitarse mientras cambiaba gradualmente su movimiento. Lo que durante días había sido una amenaza marítima empezó entonces a convertirse en un problema directamente peninsular.
Para la mañana del lunes 28 permanecía como huracán mayor. El Centro Nacional de Huracanes estadounidense lo ubicaba 140 kilómetros al oeste-suroeste de Cabo San Lázaro.
Tenía entonces vientos sostenidos de aproximadamente 185 kilómetros por hora y avanzaba hacia el noreste, acercándose cada vez más a la parte central de Baja California Sur.
Las condiciones comenzaron a deteriorarse antes de que llegara el ojo. El Meteorológico mexicano advirtió lluvias torrenciales, oleaje elevado, vientos violentos y riesgo de inundaciones costeras.
En Comondú se esperaban vientos de entre 170 y 190 kilómetros por hora, rachas superiores a 200 y olas capaces de alcanzar entre ocho y diez metros.
También se advirtió sobre una posible marea de tormenta de entre 1.5 y 2.5 metros, suficiente para producir inundaciones peligrosas en las zonas costeras más expuestas.
Finalmente Polo cruzó la costa sudcaliforniana. El monstruo que había alcanzado dos veces categoría 5 llegó debilitado, pero todavía convertido en un ciclón capaz de producir daños importantes.
Y su historia no termina exactamente en la playa. El pronóstico mantiene lluvias importantes sobre Baja California Sur y Sonora mientras el sistema atraviesa la región y continúa perdiendo organización sobre tierra.
También existe posibilidad de precipitaciones significativas en Sinaloa y Chihuahua. El agua acumulada puede convertirse ahora en un peligro tan importante como los vientos que acompañaron al huracán.
Polo deja así una peculiar cronología meteorológica: nació frente al sur mexicano, alcanzó dos veces la categoría máxima, recorrió buena parte del Pacífico y finalmente encontró tierra mucho más al norte.
Durante días México observó cómo cambiaban sus números en los mapas. Ahora comienza la parte que ninguna escala Saffir-Simpson puede resumir: saber qué encontró Polo cuando finalmente llegó a tierra.
