La nueva bicicleta Monoscocca Fotos:Ducati
Ducati presentó en el International Bike Festival 2026 su nueva familia de bicicletas de alto rendimiento. Hay carretera, gravel y montaña eléctrica, fibra de carbono, componentes de primer nivel y precios muy Ducati. La marca italiana ya fabricaba e-bikes; lo nuevo es que ahora quiere que el ciclismo forme parte de su territorio. Incluso cuando el motor sean tus piernas.
Hay algo ligeramente desconcertante en mirar una Ducati y no encontrar el motor.
Buscas el escape.
Nada.
Buscas el tanque.
Tampoco.
Intentas imaginar el rugido.
Silencio.
Y entonces descubres dos pedales.
Ducati, la casa italiana que durante décadas ha construido algunas de las motocicletas más deseadas del planeta, acaba de presentar una bicicleta de carretera llamada Monoscocca y una gravel denominada GraviaX.
Y no parecen precisamente bicicletas fabricadas para ir el domingo por las tortillas.
Son carbono.
Aerodinámica.
Competición.
Electrónica.
Diseño italiano.
Velocidad.
Y precios que rápidamente consiguen recordarnos que, aunque le hayan quitado el motor, sigue siendo una Ducati.
Bienvenidos a la Ducati sin gasolina
La escena ocurrió el 3 de septiembre en Misano Adriático, Italia, durante el International Bike Festival 2026.
Ducati presentó ahí su gama Cycling Model Year 2027: la Monoscocca de carretera, la GraviaX para gravel y dos bicicletas eléctricas de enduro, DM-160 R y DM-170 RR.
No llegó sola.
La nueva familia fue desarrollada junto con Gruppo Zecchetto, grupo italiano relacionado con DMT, Alè Cycling y Diamant, especialista en carbono y materiales compuestos.
Y Ducati tampoco se limitó a poner su logotipo sobre un cuadro.
Para desarrollar y validar las bicicletas convocó a nombres que saben bastante más que nosotros sobre pedalear rápido: Vincenzo Nibali, Elia Viviani, Alessandro Petacchi y Mattia Viel participaron en las pruebas de los modelos de carretera y gravel; Lorenzo Suding trabajó en las e-MTB.
Nibali, por ejemplo, ganó Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España.
Cuando él dice que algo es una bicicleta, podemos razonablemente dejar de buscar el acelerador.
Monoscocca: la Ducati que funciona con piernas
La estrella de carretera se llama Ducati Monoscocca.
El nombre prácticamente explica el juguete.
Su cuadro de fibra de carbono se fabrica en Italia mediante laminación en un solo molde, buscando combinar rigidez y bajo peso.
Pero hay una palabra inevitable:
velocidad.
Ducati trabajó la aerodinámica mediante análisis de dinámica de fluidos, integró componentes y utilizó perfiles destinados a reducir turbulencias.
La versión superior, Monoscocca RR, equipa Shimano Dura-Ace Di2, ruedas de carbono Vision Metron 45 RS y cockpit integrado. Ducati declara 7.18 kilogramos en talla M, sin pedales.
Siete kilos.
Hay gatos domésticos que pesan más.
Y después aparece el precio.
La Monoscocca R comienza en 8,590 euros.
La RR:
12,990 euros.
Ahora sí sentimos nuevamente que estamos en un concesionario Ducati.
GraviaX: cuando se termina el pavimento
Pero quizá el juguete más interesante sea la GraviaX.
Porque explica perfectamente hacia dónde se ha movido una parte del ciclismo contemporáneo.
Una bicicleta gravel parece, a primera vista, una bicicleta de ruta que comenzó a hacerse preguntas existenciales.
¿Y si me salgo del pavimento?
¿Y si tomo ese camino?
¿Y si sigo por la terracería?
¿Y si no regreso hoy?
La GraviaX está construida alrededor de un cuadro monocasco de carbono y busca precisamente ese equilibrio entre velocidad y aventura.
Puede utilizar neumáticos de hasta 50 milímetros en determinadas configuraciones, incorpora espacio para herramientas dentro del tubo diagonal y puntos de montaje para bolsas y accesorios.
Es decir:
puedes correr.
Puedes salir del asfalto.
Puedes hacer bikepacking.
Puedes perderte.
Ducati declara 8.2 kilos para la GraviaX R en talla M, sin pedales.
Precio de salida:
5,990 euros.
Perderse, aparentemente, también puede ser premium.
Pero Ducati ya hacía bicicletas
Aquí hay que quitarle un poco de aire a la sorpresa.
Ducati no acaba de descubrir la bicicleta.
En 2018 anunció su entrada en el mundo de las e-MTB mediante una colaboración con la italiana Thok. La MIG-RR fue presentada aquel año en EICMA y después llegaron otros modelos eléctricos de montaña, carretera y movilidad urbana.
Lo importante de 2026 es otra cosa.
Ducati decidió profundizar.
En diciembre pasado anunció una estrategia más amplia para desarrollar, producir y comercializar bicicletas de alto rendimiento junto con Gruppo Zecchetto.
Y ahora tenemos el resultado.
Una Ducati de carretera.
Una Ducati gravel.
Nuevas Ducati eléctricas de montaña.
Una plataforma específica de Ducati Cycling.
Configuradores.
Cuadros.
Componentes.
Versiones R.
Versiones RR.
Ya conocemos ese idioma.
Sólo cambiamos el puño del acelerador por los pedales.
¿Qué hace una marca de motocicletas vendiendo bicicletas?
En realidad, la pregunta podría plantearse al revés:
¿por qué tardó tanto?
Motocicleta y bicicleta llevan más de un siglo mirándose de reojo.
Comparten dos ruedas.
Equilibrio.
Curvas.
Aerodinámica.
Materiales.
Suspensiones.
Frenos.
Obsesión por el peso.
Competición.
Y, sobre todo, comparten algo que ninguna ficha técnica consigue explicar completamente:
el placer de moverse sobre dos ruedas.
Ducati lo dice explícitamente. Considera ciclismo y motociclismo dos universos paralelos unidos por terreno, dinámica de conducción, velocidad, competición y libertad.
Pero hay además una cuestión comercial mucho más interesante.
Ducati no sólo está intentando vender bicicletas.
Está intentando comprobar hasta dónde puede viajar una marca.
Ya no compras únicamente una máquina
Eso puede tener consecuencias para el mercado de bicicletas de alto rendimiento.
Ducati llega a competir en un territorio ocupado por fabricantes que llevan décadas construyendo prestigio específicamente ciclista.
Y no basta con pintar un cuadro de rojo y escribir Ducati en el tubo.
Un ciclista dispuesto a pagar varios miles de euros conoce componentes, geometrías, pesos y materiales. Compara. Pregunta. Y suele ser bastante difícil impresionarlo.
Por eso resulta significativa la alianza con especialistas del sector y la participación de ciclistas profesionales en el desarrollo.
Ducati necesita demostrar que su bicicleta es una bicicleta seria antes de ser una Ducati bonita.
Si lo consigue, lleva algo formidable a la pelea:
su nombre.
Para millones de personas, Ducati ya significa velocidad, competición, ingeniería italiana y deseo.
Trasladar ese capital emocional al ciclismo permite vender algo mucho más poderoso que carbono.
Pertenencia.
Quizá alguien que tiene una Ducati en el garaje quiera también una Ducati para entrenar.
Quizá alguien que jamás podrá justificar una Panigale descubra otra puerta de entrada al universo de Borgo Panigale.
O quizá un ciclista que nunca quiso una motocicleta termine deseando esa palabra escrita sobre el cuadro.
Eso es lo interesante.
Las fronteras entre las industrias comienzan a hacerse menos importantes que las fronteras entre las comunidades de aficionados.
Le quitaron el motor y siguió siendo Ducati
Hay algo precioso en la contradicción.
Ducati pasó décadas intentando construir motores más potentes.
Y ahora nos vende una máquina en la que el motor eres tú.
No significa que la compañía vaya a poner en aprietos mañana a los grandes fabricantes mundiales de bicicletas. Eso tendrá que decidirlo el mercado, y sobre todo los ciclistas.
Pero Monoscocca y GraviaX indican que Borgo Panigale ya no considera el ciclismo una excursión ocasional.
Quiere quedarse.
Quiere desarrollar.
Quiere competir.
Quiere vender bicicletas de 13 mil euros.
Muy Ducati todo.
En El Recreo tenemos una debilidad por los objetos capaces de provocar esa reacción infantil e inmediata:
quiero probarlo.
Esta vez el juguete tiene fibra de carbono, dos ruedas y un escudo Ducati.
Sólo existe un pequeño inconveniente.
Hay que pedalear.
