Diputados de Morena y de la oposición se enfrentaron durante la discusión de la iniciativa
La Cámara de Diputados aprobó exigir nacionalidad mexicana única para buscar la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de CDMX. Quien tenga otra podrá competir, pero deberá renunciar a ella antes de registrarse.
Tener dos nacionalidades no quedaría prohibido en México. Tenerlas mientras se busca encabezar uno de sus poderes ejecutivos, sí.
La Cámara de Diputados aprobó este martes la reforma constitucional impulsada por Claudia Sheinbaum para exigir nacionalidad mexicana única a quienes aspiren a la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México.
El dictamen obtuvo en lo general 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención. Morena, PVEM y PT respaldaron la propuesta; PAN, PRI y Movimiento Ciudadano votaron en contra. N+
La reforma modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución.
Una persona mexicana por nacimiento que también posea otra nacionalidad podrá competir, pero tendrá que renunciar a la extranjera antes de solicitar su registro como candidata.
El candado no alcanza a todos los cargos de elección popular. No se aplicaría, por ejemplo, a quienes aspiren a diputaciones, senadurías, presidencias municipales o regidurías. N+
Quien llegue a alguno de los tres ejecutivos tampoco podrá adquirir otra nacionalidad mientras ocupe el cargo, utilizar un pasaporte extranjero, ejercer derechos políticos ante otro Estado o acogerse a su protección diplomática. Gobierno de México
La propuesta entraría en vigor para las candidaturas que se registren a partir de 2028. Por eso no modificaría las reglas para las 17 gubernaturas que se disputarán en 2027. El País
Sheinbaum sostiene que el objetivo es garantizar que quienes encabecen los poderes ejecutivos tengan como único referente el interés nacional. La oposición argumenta que la medida restringe innecesariamente derechos de mexicanos con doble nacionalidad. Gobierno de México
La reforma todavía no termina el viaje.
Debe conseguir mayoría calificada en el Senado y después el respaldo de la mayoría de los congresos estatales.
Por ahora, San Lázaro ya puso la primera aduana:
para esas tres candidaturas, un país por aspirante.
