Si alguien pensaba que Día de Muertos ocurría durante una noche, Oaxaca acaba de presentar una agenda capaz de cansar incluso a quienes regresan del más allá. Del 26 de octubre al 3 de noviembre habrá campos de cempasúchil, comparsas, comida, altares, carreras nocturnas, artesanías y más de cien actividades.
En Oaxaca los muertos no llegan solamente a una ofrenda. Este año también tendrán que decidir entre conciertos, flores, tamales, carreras, fachadas decoradas y comparsas.
El Gobernador del Estado, Salomón Jara presentó en Ciudad de México su programación 2026 para Día de Muertos, una celebración que ocupará nueve días y más de cien actividades.
La idea más interesante empieza fuera del Centro Histórico: seguir literalmente las flores que, según la tradición, ayudan a las ánimas a encontrar el camino.
El circuito “Flores que guían el alma” saldrá desde el Parque Juárez El Llano hacia campos de cempasúchil de distintas comunidades de Valles Centrales.
Las rutas anunciadas incluyen San Jacinto Amilpas, San Antonio Arrazola, San Martín Tilcajete, Santo Tomás Jalieza, Teotitlán del Valle y la zona de Mitla.
No es solamente una excursión para conseguir fotografías naranjas: detrás existen productores, temporadas agrícolas y comunidades que convierten una flor ritual en economía local.
Quien prefiera quedarse en la ciudad encontrará otra escala del asunto: Jalatlaco tendrá un tapete de arena de aproximadamente 250 metros cuadrados.
El 30 de octubre llegará la Verbena Xandú al Zócalo, donde tamales, pan, café y chocolate serán compartidos gratuitamente con visitantes y habitantes.
Un día después aparecerá uno de los eventos que prácticamente obliga a sacar el teléfono: la Gran Comparsa recorrerá calles de Oaxaca la tarde del 31.

Ese mismo día habrá concurso de catrinas y conciertos, mientras fachadas del Centro Histórico competirán durante varios días por convertirse en parte del escenario.
Pero Oaxaca decidió que recordar a los muertos tampoco exige permanecer quieto.
La tercera edición del “Recorrido al Mictlán” propone correr de noche el 30 de octubre desde Santo Domingo de Guzmán.
Quien sobreviva metafóricamente al recorrido todavía podrá encontrar Casa Hecho en Oaxaca, dedicada esta vez a “Ofrenda y Herencia”, con decenas de artesanos y productores.
El programa también llevará actividades fuera de la capital, con festivales regionales y propuestas en Valles Centrales, Istmo de Tehuantepec y Cuenca del Papaloapan.
Mientras tanto, el Zócalo reunirá altares monumentales relacionados con los pueblos originarios y la comunidad afromexicana, convirtiendo el centro político en mapa temporal de cosmovisiones.
Eso explica por qué esta temporada se convirtió también en una máquina turística considerable.
En 2025 la ciudad de Oaxaca recibió 86 mil 900 visitantes durante las festividades y reportó una derrama aproximada de 383 millones de pesos.
El turismo internacional creció entonces 30.1 por ciento respecto del año anterior, mientras los días de mayor movimiento hotelero rozaron ocupaciones cercanas al 90 por ciento.
Para 2026 el gobierno quiere superar esas cifras, aunque la verdadera competencia quizá no ocurra entre hoteles, sino entre todas las cosas posibles dentro de nueve días.
Porque uno puede llegar buscando una ofrenda y terminar caminando entre cempasúchiles, comiendo tamales, viendo una comparsa y considerando seriamente correr hacia el Mictlán.
Oaxaca convirtió así una fecha marcada en el calendario en algo mucho más complicado.
Ahora los vivos necesitan itinerario para recibir a los muertos.
