Humberto Spíndola convirtió tijeras y papel en esculturas monumentales. Desde este jueves, el Cenart recupera su obra y reconstruye parte del altar dedicado a Frida Kahlo cuyo original permanece en el British Museum.
Hay objetos mexicanos que viajaron al extranjero hace siglos y nunca regresaron. El altar de Humberto Spíndola dedicado a Frida Kahlo pertenece a una historia bastante diferente.
No fue saqueado ni salió durante una expedición arqueológica. Es una obra contemporánea que terminó incorporada permanentemente a la colección del British Museum, en Londres.
Ahora México podrá encontrarse nuevamente con parte de aquella pieza gracias a “Corte Sagrado: tijera y trama”, exposición que abre este jueves primero de octubre.
El Cenart reúne obra de Spíndola y coloca como pieza central un fragmento y réplica de su emblemático Altar de Muertos en honor a Frida Kahlo.
La paradoja resulta deliciosa: para volver a mostrar en México aquella creación mexicana, hubo que reconstruir parte de algo cuyo original vive permanentemente a nueve mil kilómetros.
Y casi todo comenzó con papel.
Una tijera puede ser herramienta de escultura
Spíndola, fallecido en 2025, pasó buena parte de su vida demostrando que ese material aparentemente frágil podía convertirse en escultura, vestuario, arquitectura efímera y monumento.
Su especialidad fue llevar técnicas tradicionales como el calado con tijeras sobre papel de China hacia territorios que normalmente asociamos con materiales mucho más resistentes.
Donde cualquiera observa una hoja, Spíndola encontraba volumen. Cortaba, plegaba, suspendía, teñía y ensamblaba hasta conseguir que una superficie prácticamente bidimensional comenzara a ocupar físicamente el espacio.
También consiguió engañar al ojo. Sus tratamientos de papel pueden simular encajes, orfebrería y hasta mármol, convirtiendo una materia humilde en algo visualmente más pesado y permanente.
La exposición permite comprobar hasta dónde llevó esa obsesión. Hay collages, papeles especiales, vestuario y piezas realizadas mediante procesos desarrollados para aumentar considerablemente su conservación.
Utilizó papeles japoneses coloreados con pigmentos naturales, incluido púrpura de caracol, además de papeles marmoleados turcos acompañados por auténtica hoja de oro de 24 quilates.
También trabajó papeles catalanes suspendidos mediante hilos de lino, acuarelas, parafinas y algodón, combinando conocimientos artesanales procedentes de lugares y tradiciones muy diferentes.
Pero su universo nunca estuvo encerrado dentro de una hoja.
Spíndola creó escenografías y vestuarios para teatro, danza y ópera; produjo libros de artista, mosaicos, piñatería, altares e instalaciones monumentales capaces de ocupar fachadas completas.
El papel mexicano terminó viajando
Su trabajo llegó a universidades y museos de Estados Unidos, Finlandia, Francia y Reino Unido, mientras sus investigaciones manuales también pasaron por Irlanda, Dinamarca, Suecia y Finlandia.
Ese recorrido internacional explica parcialmente cómo un altar dedicado a una de las artistas mexicanas más reconocibles del planeta terminó formando parte permanente de un museo londinense.
Frida vuelve ahora convertida en una especie de viajera de regreso.
No regresa físicamente el altar original completo, sino un fragmento y una réplica que permiten recuperar su escala, lenguaje y relación con aquella tradición mexicana dedicada a recibir muertos.
La exposición funciona además como homenaje póstumo. Spíndola nació en Huichapan, Hidalgo, en 1950 y murió en 2025, dejando una trayectoria difícil de encerrar bajo una sola disciplina.
Quizá porque su materia favorita tampoco aceptaba permanecer quieta.
El papel sirve para escribir, envolver, imprimir, dibujar, cortar, doblar, quemar, conservar recuerdos y fabricar aquello que solamente existe mientras alguien consiga impedir que desaparezca.
“Corte Sagrado” permanecerá hasta el 28 de febrero de 2027 en el Vestíbulo de la Biblioteca de las Artes del Cenart, con entrada completamente gratuita.
La inauguración será este jueves a las 16:00 horas. Una hora después comenzará “El universo del papel vivo”, conversatorio dedicado a los procesos creativos de Spíndola.
Resulta difícil encontrar mejor nombre.
Porque algunas esculturas necesitan piedra. Otras necesitan bronce.
Humberto Spíndola necesitaba algo mucho más sencillo.
Una hoja.
Una tijera.
Y saber exactamente dónde cortar.
