Hotel, oficinas, comercio, restaurantes y viviendas intentaron conseguir nuevas posibilidades de construcción en cinco alcaldías. El Congreso rechazó las seis solicitudes porque encontró requisitos incumplidos y, en varios expedientes, opiniones técnicas desfavorables. Comprar el terreno no significó comprar también nuevas reglas para utilizarlo.
Seis predios distintos llegaron este jueves al Congreso capitalino con algo en común: sus propietarios querían que las reglas urbanas les permitieran hacer más cosas.
Había una tienda de autoservicio con oficinas en Coyoacán, un hotel en Polanco, vivienda con comercio en Roma Norte y otros proyectos residenciales.
También aparecieron una sala multifuncional con terraza en Verónica Anzures, cambios en Jardines del Pedregal y un proyecto para trece viviendas en Tlalpan.
Ninguno avanzó. El Congreso desechó las seis iniciativas ciudadanas porque incumplían requisitos legales o, dependiendo del expediente, carecían de opiniones técnicas favorables.
Eso significa algo bastante menos obvio que negar una licencia: los promoventes pretendían modificar programas urbanos que ya determinan qué puede construirse en cada predio.
Comprar un terreno entrega la propiedad, pero no concede automáticamente derecho para aumentar alturas, densidades, viviendas permitidas o actividades comerciales dentro de ese espacio.
Para cambiar esas condiciones existen procedimientos específicos que requieren documentación, proyectos definidos y revisión de autoridades capaces de evaluar los efectos urbanos de la propuesta.
Y una opinión negativa puede detener el trámite cuando existen observaciones relacionadas con agua, movilidad, riesgos, drenaje, infraestructura o características generales de la zona.
En algunos expedientes aparecieron pronunciamientos desfavorables de PAOT, Protección Civil, SEGIAGUA y SEMOVI, según explicó la Comisión de Desarrollo e Infraestructura Urbana.
Seis direcciones y seis planes distintos
En Centenario 277, colonia Del Carmen, Coyoacán, se pretendía permitir una tienda de autoservicio y oficinas dentro de un proyecto planteado para tres niveles.
Monte Elbruz 140, en Polanco, buscaba alojar un hotel y restaurante con venta de alcohol dentro de una construcción proyectada con seis niveles.
San Luis Potosí 184, Roma Norte, solicitaba siete niveles, comercio y una densidad capaz de permitir hasta 45 viviendas dentro del desarrollo propuesto.
En Bahía de Todos los Santos 190, Verónica Anzures, se planteaban cuatro niveles, sala multifuncional, terraza y restaurante con venta de bebidas alcohólicas.
Otro expediente correspondía a Avenida de las Fuentes 565, Jardines del Pedregal, donde se buscaban tres niveles máximos y cuarenta por ciento de área libre.
El sexto estaba en Belisario Domínguez 28, San Bartolo El Chico, Tlalpan: tres niveles, cuarenta por ciento de área libre y hasta trece viviendas.
El terreno sigue ahí pero las reglas también
El rechazo no significa que esos predios queden inutilizables ni que nadie pueda construir nunca nuevamente dentro de ellos bajo ninguna circunstancia.
Conservan los derechos otorgados por su zonificación vigente y pueden desarrollar aquello permitido mientras no exista una modificación aprobada por las autoridades correspondientes.
Los promoventes también podrían plantear proyectos compatibles con las reglas actuales o iniciar otros procedimientos que cumplan posteriormente con los requisitos legales y técnicos aplicables.
La decisión del Congreso deja, sin embargo, una lección urbana sencilla escondida dentro de seis expedientes bastante complejos.
En Ciudad de México se puede comprar el suelo.
Las reglas que están encima vienen por separado.
