Este fin de semana el Polyforum Siqueiros abre gratis para “Al son que me toquen, bailo”, un encuentro de música, movimiento, comida, talleres y cultura popular mexicana.
Mucho antes de que una aplicación aprendiera nuestros gustos musicales, México tenía otro algoritmo bastante eficaz: alguien empezaba a tocar y los demás decidían si bailaban.
Podía ocurrir en una plaza, un salón, una fiesta patronal, una boda o simplemente donde cupieran músicos, parejas y suficientes metros para comenzar a moverse.
Esa vieja costumbre de convertir la música en acontecimiento colectivo inspira “Al son que me toquen, bailo”, festival que ocupará este sábado 26 y domingo 27 el Polyforum Siqueiros.
La entrada será gratuita y las actividades ocurrirán entre las 12:00 y las 18:00 horas. No hace falta saber bailar ni llegar acompañado para participar.
La propuesta organizada por Bazar México de mis Amores reúne música, baile, talleres, gastronomía, cultura popular y un mercado de emprendimientos mexicanos dentro del mismo encuentro.
También habrá una llamada “zona mística”, dedicada, según los organizadores, a tradiciones, espiritualidad y saberes ancestrales, además de proyectos vinculados con artesanía y productos independientes.
Conviene ponerle freno a la imaginación antes de vestir aquello con veinte bailarines, mariachis y jarabes. Hasta ahora no está publicada una cartelera detallada con agrupaciones y horarios.
Lo interesante está precisamente en algo más sencillo: durante dos tardes, el visitante no solamente tendrá cosas que mirar. La invitación explícita consiste también en participar.
Porque bailar popularmente nunca necesitó demasiada infraestructura. Necesitó música, un espacio disponible y ese instante incómodo donde alguien tiene que ser el primero en levantarse.
Bailar también es una manera de recordar
México posee una extraordinaria diversidad de bailes y músicas regionales, construida durante siglos mediante encuentros indígenas, europeos, africanos, caribeños y posteriormente influencias llegadas de muchos otros lugares.
Pero la cultura popular no permanece viva porque alguien la guarde cuidadosamente bajo una vitrina. Sobrevive cuando una generación encuentra alguna razón para volver a practicarla.
Un baile puede conservar pasos, instrumentos, vestuario y ceremonias. También puede transformarse brutalmente cuando atraviesa otra región, otra generación, una migración o simplemente una pista diferente.
Ahí reside parte de su fuerza.
La música grabada permitió bailar sin músicos presentes. La radio hizo coincidir canciones con millones de personas. Discotecas, sonideros, salones y fiestas construyeron después sus propias comunidades.
Ahora el teléfono ha producido otra revolución. Podemos llevar millones de canciones en el bolsillo y escuchar exactamente aquello que deseamos sin negociar musicalmente con nadie.
Es una maravilla tecnológica con una pequeña paradoja: jamás tuvimos tanta música disponible y jamás fue tan sencillo escucharla completamente solos.
Bailar juntos funciona al revés. Obliga a compartir volumen, espacio, ritmo y hasta cierta vulnerabilidad. Nadie controla completamente lo que sucede cuando otra persona entra a la pista.
Por eso el nombre del festival contiene una expresión mexicana particularmente bonita: “al son que me toquen bailo” significa adaptarse a las circunstancias, responder a aquello que llega.
Aquí recupera además su sentido literal.
Comer, curiosear y aprender
Quien prefiera mantener ambos pies prudentemente quietos encontrará otras opciones. La zona gastronómica reunirá propuestas inspiradas en diferentes sabores de la cocina mexicana.
El mercadito estará dedicado a emprendimientos nacionales con diseño, artesanías, alimentos y productos independientes; mientras los talleres buscarán acercar al público mediante actividades participativas a distintas expresiones culturales.
El festival está planteado para familias, parejas y grupos de amigos. El acceso al Polyforum será libre durante las seis horas de actividades de ambos días.
La sede está en avenida Insurgentes Sur 701, colonia Nápoles. En transporte público, la estación Polifórum de la Línea 1 del Metrobús queda prácticamente enfrente.
Y existe un contraste delicioso en hacerlo precisamente ahí.
Dentro y alrededor de un edificio cubierto por la monumental obra de David Alfaro Siqueiros, este fin de semana habrá gente cocinando, vendiendo, aprendiendo, escuchando y posiblemente perdiendo la vergüenza.
Nadie necesita desinstalar Spotify para comprobarlo.
Basta con guardar durante un rato el teléfono, escuchar qué está sonando y descubrir si aquella antiquísima tecnología mexicana todavía funciona.
Alguien toca.
Alguien baila.
Y los demás terminan acercándose.
DATOS PARA IR
Qué: Al son que me toquen, bailo
Cuándo: sábado 26 y domingo 27 de septiembre de 2026
Horario: 12:00 a 18:00 horas
Dónde: Polyforum Siqueiros, Av. Insurgentes Sur 701, colonia Nápoles
Entrada: libre
Qué habrá: música y baile, talleres, gastronomía, cultura popular, zona mística y mercadito de emprendimientos
Transporte: Metrobús Polifórum, Línea 1
