El director del Seguro Social anunció un diálogo “piso por piso” en 277 hospitales y afirmó que el resultado de la consulta salarial del 14 de octubre deberá traducirse en una solución. Los trabajadores reclaman un aumento directo mayor, insumos, personal suficiente y cambios en su representación sindical.
El director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, aseguró que las inconformidades de los trabajadores deberán resolverse mediante el diálogo y anunció una estrategia de atención directa en los hospitales, después de varias semanas de manifestaciones en la Ciudad de México y diferentes estados del país.
Robledo sostuvo que el IMSS escuchará a la base trabajadora antes de definir los siguientes pasos y afirmó que, una vez conocido el resultado de la consulta salarial del 14 de octubre, las autoridades y el sindicato tendrán que actuar en función de la decisión expresada en las urnas.
El pronunciamiento abre una ruta de negociación, aunque todavía no representa un acuerdo definitivo. El Instituto tampoco ha informado cuánto podría aumentar su oferta económica si la mayoría rechaza la propuesta de incremento global de 6.8 por ciento aprobada previamente por el Congreso Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social.
La propuesta está integrada por un aumento de 2.9 por ciento al salario tabular y 3.9 por ciento al concepto 011, correspondiente a la ayuda para renta de casa habitación. Robledo defendió que esta última prestación se entrega quincenalmente, forma parte de las percepciones fijas y está libre de impuestos para el trabajador porque el IMSS absorbe el pago correspondiente.
Los grupos inconformes consideran insuficiente que solamente 2.9 por ciento se incorpore directamente al tabulador. Algunos contingentes demandan un incremento de al menos 10 por ciento, además de la revisión de aportaciones a las Afore, la recuperación del Régimen de Jubilaciones y Pensiones y la destitución del dirigente nacional del SNTSS, Rafael Olivos Hernández.
Consulta entre casi medio millón de trabajadores
La votación del 14 de octubre se realizará en aproximadamente 670 centros instalados en el país. Podrán participar 476 mil 260 trabajadores en activo mediante voto personal, libre, directo y secreto.
El ejercicio contará con el acompañamiento del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y de inspectores de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. El titular de esa dependencia, Marath Bolaños, sostuvo que el procedimiento deberá permitir que la base decida si acepta o rechaza el incremento negociado por su dirigencia.
El IMSS aseguró que respetará el resultado. Sin embargo, Robledo evitó precisar si las finanzas del Instituto permitirían presentar una oferta mayor en caso de que triunfe el rechazo. Ante preguntas sobre ese escenario, respondió que primero debe conocerse la decisión de los trabajadores y que posteriormente se tendrá que resolver en función de la consulta.
Esta indefinición será uno de los puntos centrales de la negociación. Una votación adversa no produce automáticamente un nuevo porcentaje salarial, sino que obligaría al sindicato y al Instituto a reabrir la discusión económica mientras se aproxima la entrada en vigor de la revisión salarial.
Diálogo “piso por piso”
De manera paralela a la consulta, Robledo anunció una estrategia de “escucha activa” que comenzará en 277 hospitales de segundo y tercer nivel, donde trabajan 267 mil 795 personas y se concentra buena parte de las necesidades operativas denunciadas en las protestas.
Los titulares de las representaciones estatales del IMSS, los responsables de las Unidades Médicas de Alta Especialidad y los directores de los hospitales deberán recorrer los centros de trabajo para reunirse directamente con médicos, enfermeras, laboratoristas, personal administrativo, mantenimiento e intendencia.
La intención, explicó el funcionario, es que las carencias no se revisen exclusivamente desde las oficinas centrales. Quienes trabajan en cada piso deberán identificar el equipo que no funciona, las plazas que faltan, los medicamentos con inventario insuficiente y los problemas que afectan la atención cotidiana.
El diálogo estará organizado alrededor de ocho temas:
- Abasto de insumos y material de curación.
- Surtimiento completo de recetas.
- Cobertura de personal y plazas vacantes.
- Disponibilidad y mantenimiento del equipo médico.
- Mobiliario clínico y administrativo.
- Conservación de las instalaciones.
- Condiciones de trabajo.
- Organización y gestión interna.
Cada petición deberá convertirse en un compromiso que identifique el problema prioritario, establezca una fecha de cumplimiento y designe a una persona responsable, según el plan presentado por el director del Instituto.
La estrategia busca responder a una de las críticas más constantes de los manifestantes: que el deterioro de sus condiciones laborales también afecta directamente a los pacientes. El personal ha denunciado falta de gasas, guantes, jeringas, catéteres, medicamentos, camillas y trabajadores suficientes para cubrir turnos y servicios.
Protestas extendidas por el país
Las movilizaciones comenzaron a intensificarse desde finales de septiembre. Trabajadores en activo, jubilados y pensionados marcharon desde el Centro Médico Nacional Siglo XXI hacia la sede sindical, bloquearon vialidades de la capital y se manifestaron frente a las oficinas centrales del IMSS en Paseo de la Reforma.
Las protestas también se extendieron a entidades como Aguascalientes, Chihuahua, Chiapas, Coahuila, Estado de México, Michoacán, Nuevo León, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Veracruz y Yucatán.
El movimiento combina reclamos dirigidos al IMSS con exigencias a la dirigencia sindical. Además de salarios e insumos, los participantes han pedido mayor democracia interna, el cese de presuntas represalias contra quienes protestan y la salida de Rafael Olivos, a quien acusan de no representar los intereses de la base.
Una mesa instalada en la Secretaría de Gobernación reunió a representantes del sindicato, trabajadores inconformes y un jubilado, pero no alcanzó un acuerdo inmediato. Los participantes expresaron ahí su rechazo al porcentaje salarial y plantearon modificaciones al sistema de jubilaciones y a las cuentas individuales.
El Instituto respondió que el regreso al anterior Régimen de Jubilaciones y Pensiones y la eliminación de las Afore requerirían cambios legales que no puede decidir por sí mismo. Sí reconoció su responsabilidad en asuntos como el abasto, la contratación de personal, el mantenimiento y las condiciones dentro de los hospitales.
La negociación comienza después de la votación
Robledo ha defendido que el Seguro Social incorporó a 109 mil trabajadores desde 2019 y amplió su infraestructura, pero también reconoció que el crecimiento de la población atendida mantiene problemas de saturación, tiempos de espera y suministro de medicamentos.
El funcionario aseguró que los servicios continúan operando y pidió que las manifestaciones mantengan libres los accesos a urgencias, ambulancias, hospitales y clínicas. El llamado se produjo después de bloqueos en vialidades principales y protestas alrededor de unidades médicas.
La promesa de diálogo coloca dos procesos sobre la mesa. El primero será la consulta del 14 de octubre, que definirá si la base respalda el incremento salarial. El segundo será la revisión hospital por hospital de las carencias que no dependen del resultado de esa votación.
Por ahora, no existe un convenio nuevo con los grupos inconformes. Lo anunciado por Zoé Robledo es el inicio de una negociación que deberá producir compromisos verificables, responsables y fechas de cumplimiento.
El resultado de la consulta mostrará si la oferta salarial cuenta con legitimidad entre los trabajadores o si el Instituto y el sindicato deberán volver a negociar. La respuesta a las carencias hospitalarias dependerá de que el diálogo “piso por piso” se traduzca en presupuesto, contrataciones, medicamentos y equipo, y no se quede solamente en una nueva ronda de reuniones.
