Harfuch anunció que la Federación financiará una nueva prisión y reforzará la vigilancia en El Castillo, donde dos enfrentamientos dejaron once internos y un niño muertos.
El gobierno de Claudia Sheinbaum construirá un nuevo centro penitenciario en Sinaloa, anunció este sábado el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
La decisión se conoce después de dos enfrentamientos registrados en el penal El Castillo, en Mazatlán, que dejaron doce personas muertas entre jueves y viernes.
El funcionario informó que la construcción será financiada con recursos federales, mientras el gobierno estatal aportará los terrenos necesarios para desarrollar el proyecto penitenciario.
Según García Harfuch, las instalaciones tendrán infraestructura moderna y segura para fortalecer el control de los internos y contribuir a reducir la violencia en Sinaloa.
Una cárcel nueva mientras la actual sigue bajo vigilancia
El anuncio no incluye todavía el costo de construcción, la ubicación definitiva, la capacidad del nuevo penal ni las fechas previstas para iniciar y concluir las obras.
Mientras se concreta el proyecto, la Federación reforzó la vigilancia en El Castillo mediante elementos de la Guardia Nacional y personal especializado en administración penitenciaria.
También participa el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Reinserción Social, dependiente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, según informó García Harfuch.
El despliegue busca mantener el control de una prisión donde las autoridades tuvieron que intervenir dos veces en menos de veinticuatro horas por enfrentamientos mortales.
Doce muertos en dos días
El jueves 8 de octubre, una riña entre internos dejó diez personas fallecidas: nueve reclusos y un niño de dos años que se encontraba de visita.
Durante el enfrentamiento se reportaron detonaciones de armas de fuego y dieciséis internos lesionados, mientras fuerzas de seguridad ingresaron para recuperar el control del establecimiento.
La violencia continuó el viernes 9, cuando una segunda riña provocó la muerte de otros dos internos, pese a las medidas de seguridad anunciadas previamente.
Con ambos episodios, el saldo ascendió a once personas privadas de la libertad y un menor de edad fallecidos, además de los lesionados reportados.
Las preguntas que deja El Castillo
Los enfrentamientos también pusieron bajo atención las condiciones de seguridad del penal, especialmente el ingreso o posesión de armas y la protección de visitantes.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos había documentado deficiencias en vigilancia, prevención de incidentes violentos y condiciones de operación dentro del centro penitenciario.
Las investigaciones deberán esclarecer cómo ocurrieron los enfrentamientos, quiénes participaron y qué fallas permitieron que la violencia alcanzara a personas ajenas a la población penitenciaria.
La construcción anunciada por Harfuch constituye una respuesta de infraestructura, pero todavía no se ha explicado cómo modificará la operación del actual penal de Mazatlán.
Tampoco se ha precisado si habrá traslados de internos, cambios en los protocolos de vigilancia o medidas adicionales para impedir nuevos enfrentamientos.
Sinaloa tendrá una nueva prisión financiada por la Federación. Mientras se construye, las autoridades deberán mantener la seguridad de El Castillo y esclarecer doce muertes.
