Foto https://es.roborock.com
El robot Roborock Saros Z70 quiere recoger tus calcetines antes de ponerse a barrer
La aspiradora Saros Z70 incorpora un brazo mecánico capaz de levantar calcetines, sandalias y otros objetos pequeños. La tecnología ya existe, aunque las pruebas independientes muestran que todavía necesita aprender a ordenar una habitación.
Durante años, las aspiradoras robot prometieron limpiar la casa mientras sus propietarios hacían cualquier otra cosa, siempre que alguien recogiera primero los calcetines tirados.
El Roborock Saros Z70 intenta resolver esa contradicción mediante un brazo mecánico retráctil que puede levantar determinados objetos del suelo y trasladarlos a lugares previamente definidos.
Presentado originalmente en enero de 2025, el dispositivo incorpora una tecnología llamada OmniGrip, diseñada para combinar las funciones de aspiración y trapeado con tareas básicas de organización.
Su propuesta resulta especialmente interesante porque reconoce una limitación histórica de estos aparatos: pueden limpiar superficies, pero los objetos abandonados en el suelo interrumpen su trabajo.
La promesa comercial es tentadora. Sin embargo, las pruebas independientes muestran que todavía existe una distancia considerable entre recoger algunos calcetines y ordenar una habitación completa.
El brazo que sale de una aspiradora
El Saros Z70 parece una aspiradora robot convencional hasta que despliega un brazo articulado de cinco ejes, oculto normalmente dentro de su estructura circular.
El mecanismo utiliza una pinza para sujetar objetos pequeños, mientras sus sensores y cámaras ayudan a calcular la posición del brazo y las características del entorno.
Según Roborock, el sistema puede manipular calcetines, sandalias, pañuelos arrugados y toallas pequeñas, siempre que cumplan las condiciones de tamaño, peso y reconocimiento.
La pinza admite objetos de hasta 300 gramos, una restricción importante para comprender por qué el aparato no puede recoger cualquier cosa que encuentre.
El fabricante también permite controlar manualmente el brazo desde su aplicación, aunque esa función requiere intervención humana y no equivale a una tarea completamente autónoma.
Primero identifica el desorden y después regresa
El funcionamiento del Saros Z70 no consiste necesariamente en levantar cada objeto antes de comenzar a limpiar, como podría sugerir una demostración publicitaria.
Durante una primera pasada, el robot identifica obstáculos que puede manipular y registra las zonas donde esos objetos impiden realizar una limpieza completa.
Posteriormente, utiliza el brazo para trasladar determinados artículos y vuelve a limpiar las superficies que anteriormente permanecían cubiertas o resultaban difíciles de alcanzar.
El usuario puede configurar ubicaciones para depositar ciertos objetos, aunque el resultado depende de que el sistema consiga reconocerlos, sujetarlos y transportarlos correctamente.
Eso significa que el robot no decide por sí mismo dónde pertenece cada calcetín, sino que trabaja mediante categorías y destinos establecidos en su configuración.
La inteligencia artificial todavía confunde algunas cosas
Roborock utiliza herramientas de reconocimiento visual para identificar objetos domésticos, pero la capacidad de reconocerlos no garantiza que consiga levantarlos correctamente.
En sus pruebas, el sitio especializado RTINGS encontró que el brazo del Saros Z70 identificó solamente una parte de los objetos colocados durante los ensayos.
El análisis registró una tasa general de detección del 27 por ciento, aunque los resultados variaron según las superficies y las condiciones de prueba.
Cuando el aparato intentó recoger un objeto reconocido, obtuvo mejores resultados, pero también presentó dificultades para trasladarlo correctamente hasta el destino correspondiente.
Estas cifras corresponden a una evaluación concreta y no necesariamente describen todas las versiones posteriores del software, que puede recibir actualizaciones del fabricante.
Los calcetines son más difíciles de lo que parecen
Para una persona, recoger un calcetín suele ser una tarea insignificante, pero para un robot implica resolver varios problemas de percepción y manipulación.
La tela puede estar doblada, extendida, enrollada o parcialmente escondida debajo de un mueble, situaciones que modifican su forma y dificultan identificar dónde sujetarla.
También existen diferencias entre levantar un objeto rígido y manipular materiales flexibles, porque estos últimos cambian de posición cuando reciben presión de una pinza.
Por eso, las aspiradoras con brazos mecánicos representan un desafío distinto al de los modelos que solamente esquivan zapatos, cables y otros obstáculos.
El objetivo consiste en que la máquina deje de considerar cada objeto como un problema y comience a resolver algunas tareas necesarias para continuar limpiando.
Una aspiradora que también tiene cámaras
El Saros Z70 incorpora una cámara frontal y otra instalada en el brazo mecánico, utilizadas para mejorar el reconocimiento y la manipulación de objetos.
El fabricante también ofrece funciones de visualización remota mediante la aplicación, por lo que los usuarios deben revisar cuidadosamente las opciones de acceso y privacidad.
La presencia de cámaras permite ampliar las capacidades del robot, pero introduce consideraciones sobre seguridad digital que no existen en una aspiradora completamente mecánica.
También conviene mantener actualizado el software, proteger la cuenta utilizada para administrarlo y comprender qué funciones permanecen activas durante su funcionamiento cotidiano.
El brazo dispone de controles de seguridad y puede desactivarse desde la aplicación, una opción relevante cuando existen niños o mascotas dentro de la vivienda.
El robot también aspira y trapea
Aunque su brazo concentra la atención, el Saros Z70 sigue siendo una aspiradora robot equipada con funciones de limpieza para diferentes superficies domésticas.
Roborock anuncia una potencia de succión de hasta 22,000 pascales, además de sistemas para evitar enredos y alcanzar determinados bordes y esquinas.
Su base multifuncional permite vaciar automáticamente el depósito de polvo, lavar los trapeadores con agua caliente y secarlos mediante aire tibio.
También incorpora mecanismos para elevar componentes cuando encuentra determinadas superficies, aunque el rendimiento real depende de las características del piso y los obstáculos.
Estas funciones explican que el brazo sea una prestación adicional dentro de un aparato complejo, no el único motivo por el que puede resultar útil.
El futuro cuesta bastante más que una escoba
El Saros Z70 pertenece a una categoría de aspiradoras de precio elevado, donde las nuevas funciones mecánicas representan una parte importante del costo.
En su evaluación publicada en 2025, The Verge señaló un precio estadounidense de 2,599 dólares, considerablemente superior al de otros modelos sin brazo articulado.
El precio puede variar entre países, distribuidores y promociones, por lo que esa cifra no debe interpretarse como una cotización vigente para México.
La comparación también plantea una pregunta práctica: cuánto valor aporta recoger algunos objetos frente a comprar una aspiradora convencional y ordenar previamente el suelo.
Por ahora, el atractivo principal del dispositivo está en demostrar una capacidad nueva, aunque todavía no consigue ejecutar esa tarea con confiabilidad constante.
El empleado doméstico que todavía necesita supervisión
El Roborock Saros Z70 representa un avance interesante porque combina dos actividades que antes permanecían separadas: retirar obstáculos y limpiar las superficies.
Sin embargo, sus limitaciones muestran que reconocer un objeto, sujetarlo y colocarlo correctamente exige capacidades diferentes que todavía necesitan perfeccionarse mediante ingeniería y software.
El aparato puede recoger determinados calcetines, pero no debe confundirse con un robot capaz de clasificar toda la ropa, doblarla o guardarla en cajones.
Tampoco elimina la necesidad de preparar algunas habitaciones, retirar objetos delicados y comprobar que el entorno permita realizar una limpieza sin riesgos.
Su verdadero mérito consiste en acercar la robótica doméstica a tareas de manipulación que hasta hace poco estaban fuera del alcance de las aspiradoras comerciales.
Y quizá ahí comienza una revolución diminuta: después de enseñarle a barrer, la industria intenta convencer al robot de que también recoja lo tirado.
El problema es que, por ahora, todavía resulta más rápido levantar uno mismo el calcetín que esperar a que la máquina descubra cómo hacerlo.
