Foto INBAL
Ex Teresa Arte Actual abre una exposición dedicada al artista Richard Moszka, fallecido en 2025. Entre objetos, documentos, fotografías y ocurrencias irreverentes, la muestra invita a preguntarse quién decide qué merece entrar a un museo.
Hay artistas que sueñan con dejar una obra inmortal. Richard Moszka parecía más interesado en dejar preguntas incómodas, objetos extraños y unas cuantas carcajadas.
Su exposición lleva un título que difícilmente encontraríamos en una ceremonia solemne: Basura de artista. No sé si llorar o ensayar mi risa frívola y banal.
La muestra abre este viernes 16 de octubre de 2026 en Ex Teresa Arte Actual, uno de los espacios más singulares del Centro Histórico de Ciudad de México.
El proyecto recupera trabajos, documentos y materiales relacionados con Moszka, un creador que utilizó el humor y la provocación para cuestionar las convenciones artísticas.
La pregunta aparece desde el título: si un artista decide conservar sus desperdicios, ¿seguimos hablando de basura o estamos frente a una nueva obra?
El artista que no quería portarse bien
Richard Moszka desarrolló una práctica artística difícil de encerrar en una sola categoría, porque trabajó con imágenes, objetos, publicaciones y acciones de carácter experimental.
Su interés no estaba únicamente en fabricar piezas destinadas a contemplarse, sino también en cuestionar las reglas que determinan qué consideramos una obra artística.
El humor funcionaba como una herramienta para incomodar al espectador y poner en duda la seriedad con la que solemos acercarnos a las instituciones culturales.
En lugar de aceptar que el arte necesita presentarse con solemnidad, Moszka exploró posibilidades que podían resultar absurdas, desconcertantes o deliberadamente poco elegantes.
Esa actitud atraviesa una exposición cuyo título parece advertir que aquí las carcajadas también tienen permiso para entrar y participar en la conversación.
¿Cuándo la basura se convierte en una obra?
Un objeto abandonado puede parecer insignificante hasta que alguien decide conservarlo, cambiarlo de lugar o presentarlo dentro de una sala de exposiciones.
Ese desplazamiento ha acompañado al arte contemporáneo durante décadas, desde los objetos cotidianos convertidos en esculturas hasta las instalaciones hechas con materiales recuperados.
La propuesta de Moszka permite volver a esa discusión sin necesidad de utilizar palabras complicadas ni fingir que todas las piezas tienen un significado misterioso.
Porque también existe una pregunta bastante divertida: ¿cuántas cosas guardaríamos si supiéramos que algún día podrían terminar exhibidas detrás de una ficha de museo?
La exposición invita a mirar los materiales reunidos como rastros de una vida creativa, no necesariamente como objetos que deban despertar admiración automática.
Un antiguo templo para una exposición irreverente
El lugar elegido agrega otra capa de ironía. Ex Teresa Arte Actual ocupa un antiguo templo en pleno Centro Histórico de Ciudad de México.
Sus espacios han recibido durante años propuestas de arte experimental, instalaciones y acciones que aprovechan la arquitectura para construir experiencias poco convencionales.
En ese escenario, una exposición dedicada a los restos y recuerdos de un artista adquiere una presencia distinta de la que tendría en una galería comercial.
La combinación resulta especialmente atractiva: un edificio asociado históricamente con la solemnidad recibe una muestra cuyo título anuncia risas frívolas y basura artística.
Pero la contradicción no convierte automáticamente la exposición en una burla religiosa. Su interés principal está en las convenciones del arte y su memoria.
Un jardín que también forma parte del archivo
La exposición no se limita a fotografías y documentos. También recupera una parte del jardín que Moszka cuidó durante años como proyecto personal.
Esa sección fue creada en colaboración con Estudio Silvestre, un equipo que trabaja con plantas y espacios naturales dentro de proyectos artísticos.
El contraste resulta interesante porque muchas de las obras del artista utilizaban materiales sencillos, mientras que sus plantas requerían cuidados constantes para mantenerse vivas.
Un papel puede guardarse durante décadas dentro de una carpeta, pero un jardín necesita agua, luz y atención para continuar existiendo después de su creador.
La presencia de las plantas recuerda que una trayectoria artística también puede conservarse mediante aquello que alguien cultivó, reunió y decidió cuidar durante su vida.
Un archivo que se niega a quedarse encerrado
La exposición fue organizada en colaboración con Juan Pablo García Tamés, responsable de custodiar el archivo de Richard Moszka después de su fallecimiento.
Los materiales reunidos permiten conocer sus intereses, sus métodos de trabajo y la manera en que organizaba objetos que otras personas quizá habrían desechado.
Pero el proyecto también tendrá una consecuencia permanente: la creación del Fondo Richard Moszka, que se integrará al archivo documental de Ex Teresa Arte Actual.
La decisión busca conservar documentos y materiales relacionados con su trayectoria, para que puedan estudiarse y consultarse más allá de esta exposición temporal.
La memoria del artista también saldrá del museo mediante actividades programadas en espacios alternativos de Ciudad de México y San Francisco, California.
Habrá talleres, karaoke y otras formas de perder la compostura
Los organizadores anunciaron un programa paralelo con talleres, visitas guiadas, Noches de Museos y actividades especiales relacionadas con la obra y los intereses de Moszka.
Entre las propuestas aparece el karaoke, una actividad que resulta bastante apropiada para una exposición que se permite jugar con la solemnidad artística.
Las fechas específicas de esas actividades deberán consultarse en la programación del recinto, porque no todas forman parte de las visitas habituales a la exposición.
La intención es que el público encuentre distintas maneras de acercarse al trabajo del artista, sin limitarse a caminar silenciosamente frente a objetos exhibidos.
En ese sentido, la muestra recupera una idea importante de Moszka: el arte también puede circular fuera de los museos y llegar a públicos diferentes.
Dónde ver la basura que terminó en el museo
La exposición Basura de artista. No sé si llorar o ensayar mi risa frívola y banal inaugura este viernes 16 de octubre, a las 19:00 horas.
Podrá visitarse en Ex Teresa Arte Actual, ubicado en Licenciado Primo Verdad 8, en el Centro Histórico de Ciudad de México, alcaldía Cuauhtémoc.
El recinto abre de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas, y la entrada es gratuita, tanto para esta muestra como para sus visitas habituales.
La cartelera del Instituto Nacional de Bellas Artes señala como fecha de cierre el 10 de enero de 2027, aunque un comunicado institucional menciona diciembre de 2026.
Ante esa diferencia, conviene verificar la fecha definitiva antes de planear una visita durante las últimas semanas de exhibición.
El arte también necesita aprender a reírse de sí mismo
Los museos suelen presentar a los artistas mediante grandes conceptos, trayectorias impecables y explicaciones que a veces parecen escritas para mantener alejados a los curiosos.
Moszka ofrece una entrada diferente: objetos, recuerdos y una colección de materiales que permiten acercarse a su trabajo desde el humor y la extrañeza.
La exposición tampoco pretende demostrar que cualquier desperdicio se convierte automáticamente en una obra maestra cuando alguien decide colocarlo dentro de una vitrina.
Más bien invita a preguntar qué historias conservan los objetos y por qué algunas cosas adquieren valor cuando desaparece la persona que las reunió.
La provocación resulta especialmente interesante porque Moszka murió en 2025, de modo que la exposición también funciona como un ejercicio de memoria y despedida.
Y quizá ésa sea su última travesura: conseguir que un museo abra sus puertas para mostrar lo que otros habrían tirado sin pensarlo demasiado.
Porque, después de todo, hay artistas que dejan monumentos. Richard Moszka dejó algo más difícil de clasificar: una colección de preguntas envueltas en basura.
