El Senado comenzará a discutir una reforma que permitiría someter determinadas inversiones extranjeras a un escrutinio de seguridad nacional antes de autorizar la compra o participación en empresas mexicanas.
México está recibiendo niveles históricos de inversión extranjera y, al mismo tiempo, prepara una nueva puerta de revisión para algunos de esos capitales.
El Senado comenzará la próxima semana a discutir la iniciativa de Claudia Sheinbaum que reforma la Ley de Inversión Extranjera y crea un procedimiento especial para examinar operaciones que puedan representar riesgos para la seguridad nacional.
No se trata de revisar cada dólar que llegue al país.
La propuesta se concentra, entre otros supuestos, en inversiones extranjeras que pretendan adquirir directa o indirectamente más de 49 por ciento del capital de una empresa mexicana, superen el monto que determine la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras y participen en actividades consideradas sensibles.
La lista permite dimensionar el cambio: infraestructura estratégica, tecnologías críticas y de doble uso, insumos fundamentales, seguridad alimentaria y acceso a información sensible.
La seguridad entraría además físicamente a la mesa donde México decide sobre determinadas inversiones.
La iniciativa propone incorporar a los titulares de Defensa, Marina y Seguridad a la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras. Cuando se examinen asuntos de seguridad nacional también participarían, con voz pero sin voto, la FGR, el Centro Nacional de Inteligencia, el SAT y la Unidad de Inteligencia Financiera.
La ley vigente ya permite impedir adquisiciones por motivos de seguridad nacional. Lo que propone ahora el Ejecutivo es construir un mecanismo específico de escrutinio para hacerlo.
La reforma llega en un momento particular. En su Segundo Informe, Sheinbaum destacó que México recibió casi 35 mil millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer semestre de 2026.

El mensaje, por tanto, no es cerrar la puerta al capital extranjero.
Es colocar otra cerradura en determinadas puertas.
El punto que deberá resolver el Senado está en los detalles: qué operaciones serán sometidas al filtro, qué monto activará la revisión y con qué criterios se determinará que una inversión constituye realmente un riesgo o una amenaza para la seguridad nacional.
La iniciativa todavía puede modificarse.
Pero si se aprueba, México no sólo preguntará cuánto dinero extranjero quiere entrar.
En determinadas inversiones también preguntará quién está detrás, qué quiere comprar y qué podría controlar.
