El precio parece bueno, el motor suena bien y la pintura todavía brilla. Pero un automóvil usado puede cargar algo que no aparece durante la prueba de manejo: adeudos, documentos inconsistentes o incluso problemas con su procedencia. El Congreso quiere crear lugares seguros para estas operaciones. Mientras llegan, hay cosas que puedes revisar.
Comprar un automóvil usado entre particulares tiene un momento particularmente extraño: alguien entrega una cantidad considerable de dinero mientras otra persona entrega unas llaves y promete que todo está bien.
El Congreso de la Ciudad de México quiere meter un poco de gobierno en ese apretón de manos.
El 24 de septiembre aprobó solicitar a las 16 alcaldías que, junto con la Secretaría de Seguridad Ciudadana, establezcan puntos seguros para compraventas de vehículos entre particulares.
La propuesta, presentada por la diputada Elizabeth Mateos, de Morena, busca prevenir robos, fraudes y delitos relacionados con operaciones simuladas. Es un exhorto aprobado, no una nueva obligación ya disponible.
Ese mismo día, la diputada Lizzette Salgado, del PAN, presentó otra propuesta relacionada con estas transacciones, lo que colocó un problema cotidiano en la agenda legislativa.
Mientras esos mecanismos avanzan, la propia Secretaría de Movilidad ya tiene una herramienta específica para quien está pensando comprar un vehículo usado con placas capitalinas.
Y recomienda revisar bastante más que las llantas.
Antes de pagar conviene comprobar que la tarjeta de circulación esté vigente y verificar infracciones económicas, sanciones cívicas o ambientales y adeudos de tenencia.
También hay que revisar que los datos de la tarjeta y la factura correspondan con el automóvil que tienes enfrente.
SEMOVI hace una recomendación particularmente sencilla: si no te proporcionan la factura de origen, no compres el vehículo.
La historia documental también importa. Dependiendo del tipo de factura pueden requerirse refacturas, contratos de compraventa, cartas responsivas, endosos e identificaciones que permitan seguir la transmisión de la propiedad.
Después está la pregunta más incómoda: ¿es robado?
SEMOVI recomienda verificar que la unidad no esté asociada con un reporte de robo y señala herramientas como REPUVE, RAPI de la Fiscalía capitalina y Compra Segura.
La revisión mecánica tampoco desaparece porque los papeles estén limpios. La recomendación oficial incluye inspección mecánica y estética, además de una prueba de manejo.
Si finalmente ocurre la compra, queda otro paso que suele postergarse: cambiar al propietario registrado.
El Reglamento de la Ley de Movilidad establece esa obligación para quien adquiere el vehículo. Además, tenerlo registrado correctamente permite acreditar la propiedad ante trámites o percances posteriores.
Ninguna consulta aislada puede convertir una compraventa entre desconocidos en una operación sin riesgos.
Pero comprar primero y preguntar después resulta una estrategia bastante peor.
Porque un coche usado puede traer kilómetros, rayones y algún ruido misterioso.
El problema comienza cuando también trae una historia que el vendedor olvidó contarte.
