La iniciativa pretende que una compra digital muestre desde el principio cuánto terminarás pagando. Ocho representantes del sector pidieron revisar la redacción: sostienen que hay costos que sólo pueden calcularse cuando el usuario ya eligió condiciones de la compra.
Comprar algo en internet puede convertirse en una pequeña escalera.
Precio.
Siguiente.
Comisión.
Siguiente.
Impuesto.
Siguiente.
Cargo por servicio.
Y cuando finalmente aparece el botón de pagar, aquella primera cifra puede haberse quedado varios escalones abajo.
Ricardo Monreal quiere acabar con ese “goteo de precios”.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados presentó el 11 de septiembre una iniciativa para reformar el artículo 76 Bis de la Ley Federal de Protección al Consumidor y obligar a los proveedores digitales a mostrar, desde el primer momento de la oferta, el precio total y definitivo de un producto o servicio, incluidos los cargos obligatorios.
Pero las plataformas ya levantaron la mano.
Representantes de ocho organizaciones vinculadas con el comercio y los servicios digitales se reunieron esta semana con Monreal y solicitaron instalar mesas de trabajo para revisar la redacción antes de que avance la reforma.
No están planteando públicamente que los cargos deban ocultarse.
El desacuerdo está en cuándo puede conocerse realmente el precio final.
En una reservación, por ejemplo, determinados impuestos pueden depender del destino. En una entrega, el costo puede variar según domicilio o distancia. Otros servicios cambian conforme el consumidor selecciona características adicionales.
La discusión, por tanto, cabe dentro de una pantalla:
¿el primer precio debe ser obligatoriamente el último o basta con que cada cargo aparezca antes de contratar?
La iniciativa de Monreal opta por endurecer la primera posibilidad. Propone que el consumidor conozca desde el inicio el importe final y que no aparezcan posteriormente cargos obligatorios que no hubieran sido informados previamente. La propuesta no fija cuánto pueden cobrar las empresas. DPL News
Ahora comienza la negociación sobre la letra pequeña.
Y resulta apropiado.
Porque toda esta discusión nació precisamente por eso:
por lo que aparece en letra pequeña después del precio grande.
