Marchas, protestas, bicicletas, motocicletas y espectáculos coincidirán este jueves sobre una ciudad que no puede estirar sus calles. La agenda oficial contempla 26 actividades y varias ocurrirán en los mismos corredores donde millones intentarán llegar al trabajo, la escuela o la casa.
La Ciudad de México tiene 24 horas cada día, pero este jueves necesitaría algunas calles adicionales.
La agenda de movilizaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana contempla 26 actividades entre protestas, concentraciones, reuniones, rodadas y eventos de esparcimiento distribuidos por distintas alcaldías.
No todas cerrarán calles ni provocarán afectaciones importantes.
Pero varias quieren utilizar simultáneamente esa superficie escasa que aquí sirve para casi todo: trasladarse, protestar, vender, pedalear, trabajar, celebrar y, ocasionalmente, permanecer inmóvil dentro del tráfico.
La movilización principal comenzó a las 10:00 horas en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, desde donde trabajadores activos y jubilados del IMSS marchan hacia el Zócalo.
Los participantes reclaman personal e insumos suficientes en unidades médicas, aumento salarial y mejores condiciones de jubilación. La previsión oficial estimaba alrededor de 700 asistentes.
La ruta coloca la movilización sobre uno de los territorios más disputados de la capital: el Centro.
A las 11:00 horas también estaba prevista una concentración frente a la Suprema Corte, en Pino Suárez, donde integrantes de comunidades de Eloxochitlán de Flores Magón anunciaron una actividad denominada “Papalotes por Gaza”.
A la misma hora, familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa contemplaban manifestarse frente a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en Periférico Sur.
La jornada forma parte de las actividades previas al 26 de septiembre, cuando se cumplen 12 años de la desaparición de los estudiantes.
La calle seguirá ocupada después de que termine el horario de oficina.
Para la noche están programadas una rodada motociclista y tres ciclistas. Algunos contingentes tendrán puntos de encuentro en Iztapalapa y Cuauhtémoc antes de recorrer diferentes vialidades.
Y todavía faltan quienes no van a protestar.
La agenda incluye 12 eventos de esparcimiento. Hay conciertos de Moenia en el Palacio de los Deportes y Lucero en el Auditorio Nacional, además de funciones y actividades en recintos como Teatro Telcel, Frontón México, WTC y Arena Ciudad de México.
Cada actividad por separado cabe perfectamente en una ciudad de nueve millones de habitantes.
El problema aparece cuando todas necesitan llegar, salir o atravesar calles que ya estaban ocupadas antes de que alguien convocara una marcha.
Por eso la agenda de movilizaciones no es solamente un catálogo de lugares que conviene evitar.
También funciona como radiografía cotidiana de una ciudad donde el espacio público tiene demasiados propietarios temporales.
Hoy habrá trabajadores reclamándolo para protestar, familias exigiendo justicia, ciclistas y motociclistas utilizándolo para rodar, artistas llenando recintos y automovilistas intentando atravesarlo.
Todos tienen una razón para estar ahí.
La calle, desafortunadamente, sigue midiendo lo mismo.
