El Senado corrigió una reforma que desató acusaciones de censura: acotó el delito al uso engañoso de la imagen oficial y redujo las penas. Hacer un meme no aparece como delito, pero la prisión permanece para otras conductas.
La llamada “ley antimemes” llegó este miércoles a comisiones del Senado convertida en una amenaza de hasta siete años de prisión para quien utilizara o imitara la identidad gráfica gubernamental. Salió modificada y bastante más acotada.
Las comisiones de Justicia, Economía y Estudios Legislativos Primera aprobaron el dictamen con 34 votos a favor, ocho en contra y dos abstenciones. Ahora deberá pasar al pleno del Senado.
La polémica nació del artículo 403 Bis de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. La iniciativa original establecía entre tres y siete años de prisión para determinadas reproducciones o imitaciones, a escala comercial, de logotipos, dominios y otros signos oficiales.
La redacción provocó que PAN, PRI y otros críticos advirtieran que podía alcanzar parodias, caricaturas o memes que utilizaran elementos gráficos gubernamentales. Morena rechazó esa interpretación y sostuvo que la intención era combatir fraudes y falsificaciones.
El Senado decidió meter tijera.
La modificación elimina la referencia específica a medios electrónicos, digitales o tecnológicos y delimita la conducta penal hacia el uso de la identidad gráfica gubernamental para inducir al error o engaño sobre el origen oficial de una comunicación, documento, plataforma o actuación.
También cambia el castigo. La propuesta original contemplaba entre tres y siete años de prisión; el texto aprobado en comisiones reduce el rango a entre uno y cinco años.
Entonces, ¿alguien puede ir a prisión por hacer un meme del gobierno?
El dictamen no crea un delito denominado “meme”, tampoco utiliza esa palabra ni establece una prohibición general de las parodias políticas. La conducta sancionada requiere elementos adicionales relacionados con el uso indebido de identidad oficial y el engaño.
Eso no terminó completamente con la discusión. Legisladores opositores sostienen que deberían incorporarse excepciones explícitas para periodismo, sátira y parodia, mientras Morena argumenta que la nueva redacción ya excluye esas expresiones porque no cumplen los elementos del delito.
Hay además otra fuente de confusión: simultáneamente se discute una reforma distinta a la Ley Federal del Derecho de Autor relacionada con infracciones en internet y obligaciones de proveedores digitales. No son la misma iniciativa.
Así que la “ley antimemes” sobrevivió al miércoles solamente como sobrenombre. Los memes no quedaron tipificados como delito, pero las penas de prisión tampoco desaparecieron: quedaron reservadas para quien utilice la apariencia oficial del Estado bajo las condiciones que establezca finalmente la ley.
La diferencia parece pequeña hasta que uno recuerda que entre una parodia y una página gubernamental falsa puede caber precisamente una cárcel.
